TRANSMISIÓN DIRECTA

 

Una noche cálida de verano,
un espíritu a otro espíritu se abría,
desde aquel terror que no era otro,
que el terror de la noche ignorante
sumergida en las raíces del inconsciente,
confundiendo como a todos los seres,
la mente humana pensante,
en el íntimo dolor displicente.

 

Con sus pies cansados de buscar,
en lo profundo del corazón intuía,
que en el Universal Dharma hallaría
la fuente de agua transparente
de la genuina transmisión
que a su sed de amor calmaría.

 

Era místicamente muy real
la luz de aquella noche terrenal,
contemplando la tranquila bahía,
la trascendencia se expresaba, por sí misma,
ya que la mente del demandante, suplicante,
se había fusionado realmente
con la mente del Bodhisattva despierto.

 

Ello hizo que reconociera su identidad profunda,
experimentando su verdadera esencia,
que, en sí misma es conciencia trascendental.
Dicha vivencia no se dio
como fruto de un intenso esfuerzo intelectual
de ricas conceptualizaciones
de palabra hablada o escrita.
Se expresó directamente,
por el propio poder espontáneo de la Consciencia,
que halló un receptáculo en total apertura al Espíritu,
en lo inefable del Conocimiento intuitivo del Gran Gozo,
en el cual se cortaron las causas de todo apego samsárico.