PUREZA DE NIÑO

 

Un mundo trepidante
nacido de los apegos a esto y aquello,
había hollado sus pies humanos en la vida samsárica.
El hálito buscador iluso,
ligado a ignorancias pasadas,
asaltaba con sus pensamientos-recuerdos,
a los que se aferraba,
haciendo que la oscuridad mental se densara,
en la búsqueda de un gozo
que no había logrado retener.

 

En su sangre y en su espíritu bullía el gemido
que anhelaba una vida más dichosa,
tan natural como la existencia de las flores y árboles en el campo.
No se resignaba a quedar capturado en el samsara
al igual que una abeja engatusada en la miel.

 

La reflexión del insaciable buscador
en pos de su identidad profunda,
le llevó a la conexión
con la práctica de la meditación.

 

Con auténtica disciplina meditativa
se reconoció en su verdadero ser,
hallando las claves para el gozo
del vivir natural en el hombre.
En el desarrollo de una mente lúcida
comprendió: que sin rechazo ni apego a nada
podía vivir como le diera la gana.

 

Cultivó un sentimiento de fraternidad
con todo lo que le rodeaba en su vida.
Descubrió la simplicidad de ser
como un niño en su estado natural,
desde la Presencia Aquí-Ahora.

 

Llegando a ser libre del apego espontáneo,
podía saltar, reír y jugar
en un cálido, soleado suelo,
con la libertad y pureza de un niño,
desde que salió del sueño inconsciente,
tornándose CONSCIENTE.