Meditación purificadora

 

El torbellino constante
de su activa mente pensante
identificada a un mundo exterior,
en una giratoria mecánica acción
hacia fines ignorantes,
que desconoce el poder enigmático
del espíritu de las cosas,
vive una individualidad
afectada por las emociones perturbadoras,
que se apega viendo a un ego
y lo toma como el yo real.

 

Esta confusión de ver lo falso
como si fuera real,
es la dualidad sujeto-objeto,
en otros términos,
Nirvana y samsara.

 

Una mente inquieta e inestable
en busca de estabilidades
en la calma profunda duradera,
modificó un poco su repetitiva vida
construyendo el aparente sólido esquema
de un sinnúmero de creencias.

 

La práctica básica de la pacificación mental
en una disciplinada meditación diaria,
le preparó para otro paso meditativo
en la atención vigilante
y visión profunda de la mente.

Mediante dicha práctica vivió un proceso
altamente purificador en la mente,
produciendo en su espíritu
una apertura capaz de reconocer
el susurro de una dicha secreta,
un escondido cálido gozo
en su corazón espiritual,
con latidos de notas calladas de felicidad
que despiertan del profundo sueño
de la creencia en un yo-egoico.