Al bodhisattava
Jesús Javier Juanotena  (
IV)

(Yogui positivo)

  

Este mundo terrenal 
es un perfecto marco 
para el pintoresco lienzo 
que simboliza al yogui positivo.

 

Sin ninguna nostalgia 
de abstracciones 
en absorciones meditativas,
afronta los peligros 
de los abismos 
del  inconsciente colectivo
de la humanidad en la cual vive,
no estando exento 
de penosas pruebas 
y experiencias  
a las cuales no teme.

 

Tampoco se asombra 
cuando todo su ser,
con sus sentidos 
interiores y exteriores,
es transportado  
por el deleite inefable 
de lo absoluto.

 

Su vida ordinaria 
transcurre muy cercana 
al sufrimiento humano,
cuyas miserias 
comparte  como hermano,
y no siente el orgullo 
de un superior plano.

 

No le atraen para nada
las rítmicas 
vidas cabales y estables,
carentes de oposición y dolor,
que no incluyan a todos los seres.

 

Con una mente gozosa,
sin esperanza ni temor,
vaga de un lado para otro,
disfrutando de las maravillas 
de todas las manifestaciones 
de la consciencia.

 

A su paso,
en cualquier medio,
las lluvias de bendiciones 
disipan los obstáculos.

 

En todas sus acciones,
impregnadas de pureza y valor,
no hay otro objetivo 
que no sea el beneficiar 
a todos los seres sintientes.

 

Sin necesidad 
de huir del mundo,
esté donde esté, 
se encuentra 
en su mente gozosa,
desde donde 
siguen fluyendo 
las Enseñanzas Universales de Buda
 o Consciencia Suprema.

 

En el yogui positivo
cabe toda forma y expresión 
que lleve a la liberación.