La noche oscura del espÍritu

 

Pasó la noche oscura 
purificadora del espíritu,
dando paso a la claridad 
del alba del conocimiento,
al desaparecer el denso humo de la ignorancia,
que embotaba los sentidos y el intelecto.

La mente profunda se abrió
 y fluyó en la sabia de la vida:
El cálido aire secreto 
que a todo ser envuelve de gozo,
y  desciende en ráfagas desde lo alto,
también circula  por adentro, debajo,
fuera y por doquier en el universo.

 El ser disfrutaba 
de inmensas quietudes,
calladas,
veladas al pensamiento.
La paz llenaba los espacios ampliados
de un espíritu en continua expansión del conocimiento.