El Grito de la Libertad

 

El sentido espiritual de su ser más profundo
reclamaba extender las amplias alas de la libertad.
Era un rítmico y reiterado latido
de un corazón que, en su solitario son,
cantaba LIBERTAD.

Quiso ser testigo
de su autodescubrimiento meditativo
de VIPASSANA, en la observación
del porqué su conciencia individual
no se vivía como LIBERTAD
una vez que había experimentado
chispazos de despertar
en una gran libertad
de su esencia mental.

Su visión meditativa
no le detuvo en el desenvolverse
sólo como mera buena persona.
Le dio la comprensión certera:
no era libre por causa de los miedos.
Se había condicionado
cobijándose en los deseos-apegos,
generadores de miedos.

Su ser se erigió
como vidente interior
de su propio juego mental,
y desde su atalaya mental veía el movimiento
de la tosca vorágine de los temores.


Su espontánea atención profunda vio
que purificando los nidos de los deseos-apegos
desparecerían todos los miedos.

Cayó la irreal amurallada fortaleza
de su yo-egoico, con todos los centinelas
miedosos usurpadores de la libertad.

Su verdadero ser
pudo volar al espacio infinito
del vasto Consciente silencioso,
elevándose más y más hasta los reinos
que interpretan las inmensas músicas calladas
de la sublime LIBERTAD del Despierto Universo.-