Experiencias meditativas

 

En la vivencia meditativa con experiencias de calma y bienestar
de diferentes niveles de profundidad,
la confusión irrumpe en el juego samsara-nirvana,
y desde la visión de un conocimiento unitario,
lleva a transformar la mente de superficie en concentración meditativa.

En el habito de invadir que tienen las fuerzas instintivas,
expresándose como emociones perturbadoras,
al igual que si estuvieran al acecho
para sobrevivir de un pasado muerto y enterrado,
que condenara a volver a asumir el dolor,
para sucumbir, una vez más, en el mundo de la frustración
de las fuerzas de la naturaleza humana:
pasión, codicia, celos, odio, amor y confusión,
con toda la inestabilidad emocional,
al aflorar conectadas con nuevas sensaciones,
que aparecen y desaparecen
en las profundidades de un espíritu desolado,
son un excelente material de trabajo
en la disciplina de la atención vigilante de la mente.

Cuando en la práctica meditativa del ser brota la confianza,
se infiltra e instala la luz en un rincón de su ser
abierto al espacio luminoso de la mente,
la cual fuerza a su ceguera original
a recuperar la visión lúcida de su mente consciente.
La oscuridad mengua, se disuelve,
deslizándose el ser al espacio de la cálida experiencia mística,
donde el fluir del Aquí-Ahora tiene su trono.
Disipa la confusión de la niebla inconsciente y libera
el cansancio de la lucha ciega de su vieja angustia existencial,
trascendiendo la confusión y el aturdimiento del samsara.

Hasta en sus actos cotidianos más banales
recibe el imprevisible impacto e impulso del Instante Presente
y deja de murmurar revelándose contra
la infelicidad de vivir las fuerzas del
odio, ira, celos, la ilusión del deseo ...
dejando paso en su corazón
a la dulce nota gozosa
liberadora de la vacuidad.