A UNA BELLA NANA

 

Nana que acaricias y acunas
junto al pecho de la noche
acallando el llanto recóndito de todo corazón,
iluminando esa zona segura
donde ningún miedo o temor llama.

Ríos oscuros de tantos pétalos
discurren en lo profundo de la tristeza
que empalideció lo imposible
que marchitó el olvido.
Afanosamente intentamos
colgar arriba los sueños,
dejarlos brillar en la luz.

Todo, ahora, aquietado en el ahora
en el regazo de este bello sonido
que volatiliza como humo lo oscuro,
quedando suavemente mecido,
nota a nota, en el mundo protegido,
secreto del todo de donde provenimos,
pura luz, pura paz, pura belleza,
libres de la forma y sus sueños
de la soledad no deseada y la tristeza.

Bella nana que suenas en la noche,
veo tus pasos de luz en el aire,
veo mi corazón embelesado.
En tu delicado brillo,
veo mis sentidos suspendidos
y gozo de tu hermosa y fácil luz.
Manto delicado de cálido amor
que cubre la noche y la soledad dichosa
en la que de ti gozo.