SÉ DESDE LO MÁS PROFUNDO


Sé desde lo más profundo, que mi casa no es esta caja de regalo con lazos; hogar, trabajo, prestigio, placer…
Aunque todo eso está, no es lo que va siendo hacia el ser verdadero.

Mi casa es  un anhelo profundo, más allá de las formas y los conceptos, en la genuina sencillez de todo, en la inocencia de vivir sin etiquetas, en la difícil  profundidad de lo puro.

Mi casa interior no  está lejos, está aquí, en mi pecho que respira y ama, en mi miedo, en el mundo variado, complejo de mis reacciones e interacciones, en el dolor y el placer de vivir desde el intento a la atención profunda a todo, desde la desidentificación, desde la entrega a los otros, a la  vida, a ti, mi amado, en cuyo rostro sereno aprendo a amar con palabras grandes de desapego y dicha.

Mi casa no está lejos, no dejo  detrás más renuncias que las de mi ego con sus  apegos, que se expresan continuamente, ahí está la renuncia, no en el aislamiento ascético, ni en complejas prácticas teóricas, muy espirituales, pero que no dan vivencia, vivencia profunda. Ésta emana de vivir, de cotejar mi vida con las otras vidas, con la guía inequívoca de quien puede y sabe guiarnos en las turbulencias y en la calma desde su mirada poderosa- amorosa de ser despierto y consciente.

Esta es  mi casa, el camino de cada día entre la  gente, entre el dolor y  la alegría. Donde tú y cualquiera, buscas y  encuentras, entre los pequeños afanes de la vida, el Gran Afán que anhelamos.

Ser libres, extensos en la profundidad de nuestra naturaleza más genuinamente humana, nuestro ser,  en el Gran Ser, nuestra naturaleza  divina- búdica.