LATE EL CORAZÓN

 
Late el corazón, bombeando incansable,
sin pensar en los latidos de mañana,
ni en el inacabable trabajo de los días, años…
sin hacer estrategias para no latir tanto,
 o para latir en uno, tres o más latidos,
 sin revisar si está desgastándose su arquitectura,
 sin crear escenarios de cese, dolor,
 sin reivindicar si trabaja, más y más duro,
que otros órganos, que a veces descansan.

Él, tan esforzado, día y noche, primavera y otoño,
siempre, con lluvia y con sol, siempre,
apenado o dichoso, siempre…
humilde trabajo del que sólo, sabiamente actúa
 sin proyectar, sin recordar, sin revisar,
sólo actúa, aquí y ahora,
humilde y sabiamente,
descansando en la acción.