VIAJE AL INSTANTE ETERNO

 
El hombre va doblándose
hacia la tierra, los días
se llevan, como hojas secas,
su fuerza, su belleza, fruto marchito.
La tierra abre sus brazos
 y acoge el cuerpo cansado,
 vacío del ser que lo moraba.

Nada guarda, nada duerme,
el tesoro volvió al infinito
donde la luz más clara,
 abrió el camino
 de la libertad más absoluta.
Otros caminos frente a frente,
laberintos de vuelta,
 oscuros pasadizos de desdicha.

Deja sus reclamos multicolores,
 deja, que la mano de la presencia
te guie a la plenitud que eres,
 sin forma,  sin límites…
 colmada vastedad de dicha.