LAS  COSAS COMO SON


Nadie puede evitar
que el muro , muestre su fragilidad
en los ladrillos y argamasa de su esqueleto
 aunque su talle alto
 parece guardar bien el huerto sagrado.

Nadie puede evitar que la luna
riele dorada en la noche de la bahía
iluminando las densas aguas negras
que duermen en la densidad de la calma.

Nadie puede evitar que el sol
 brille cegador en su casa de fuego
quemándose, incesantemente
en su propia génesis
de nacimiento y muerte.

Así nadie puede evitar
que el hombre anhele ser
 el ser grandioso que es.