LA NIÑA EN LA ROSA

 

 I

Que nada apague 
el brillo radiante
de tus ojos 
y que tu voz, quede,
recién florida, 
enramada en el jardín secreto.

II

Tenía una caracola en su mano
y de ella nacía un bello
sonido musical
que deslizaba alegre, por los días.
Con sus ojos miraba el mundo
recién nacido de objetos y milagros
para entregarse sin reservas,
a cada instante.

El amor, la curiosidad, la inocencia
descendían de su mirada de niña maravillosa.
¿Dónde habitabas tanto tiempo ausente?
dormida en una rosa,
envuelta en pétalos perfumados
esperabas que la tormenta, la dureza
la oscuridad o el sufrimiento pasaran, 
como un mal sueño,
para venir a visitarnos 
quedarte siempre
en nuestro corazón,
tu casa.