SILENCIO II
 

Silencio.
Sólo Silencio.
Tanto Silencio
que ya no sé si soy yo
o soy Silencio.

El lobo tira al bosque
porque él es bosque,
y mil años cautivo
no se sentirá vivo
sino en la espesura,
en la soledad dura
de su aullido,
que es el estallido
del silencio profundo de la noche.
Sin bosque, silencio y noche
sólo es un fantoche
sin rumbo ni destino;
y así su sino
será simple vagar
de uno a otro lugar.

Volver al Silencio
es volver al hogar
del que partí,
no sé ni cuándo,
ni adónde,
ni por qué.
Sólo sé
que he vuelto a mi casa
y el leño que dejé
todavía tiene brasa.