EL FUEGO DEL MAESTRO


¿Quémame Maestro, para que yo sea rayo!
Verde eléctrico cruzando el oscuro sufrimiento.
Arder y que sólo quede lo que por sí solo se sostiene.
Una gota atrae a otra gota
Dos en uno ¡puedan estar en el océano!
¿Que no decaiga el fuego rojo!
En mi cráneo  el fuego
Abriendo el espacio de tiempo sin principio.
¡Aviva el fuego Maestro!
No quiero yo ser tizón pasmado sino
Apilar todas mis posesiones en el fuego.
¡Extrae Maestro con tu fuego el néctar!
Sabor del sabor, sustancia esencial
para repartir entre los que desesperan
Entre los que son opacos, porque no ven la luz.
¡Quema mis velos!
Para que pueda limpiar los velos de los que soportan
La brutal  y ciega ignorancia.
¡Vacíame para que pueda vaciarme del mundo!
Para hacer del mundo el santuario de la Consciencia.