POEMA II


Un insidioso cortejo de preocupaciones
acompaña al féretro de la esperanza.
¡Maldita enmascarada!¡heroína y tirana!
de rimas y lágrimas,
siempre objeto de devoción
y último recurso
que con falsedad
calientas los helados corazones
de quienes sin luchar
se gozan impotentes
en la ciénaga de las cotidianas miserias.


Maquillada esfera de luna llena
No eres sino la hermanastra oculta
de la desesperación y la tristeza.
Luna negra que anidas en el pecho
de quienes llamados a encarnar al infinito ser
devinieron en pálidas sombras mecánicas
de la mezquina memoria.


No hay hoy ni mañana para ti,
usurpadora del ahora.
Mi corazón estalla en gozo ante la Presencia,
espada firme de lo innombrable,
y muerto en vida descanso en paz
sin esperanza.