POEMAS XII


EL JARDÍN DEL EDÉN

En medio de fortificaciones defensivas centenarias,
un  oasis de animales, agua y verdor.
Amalgama artificial de especies diferentes
unidas en la paz profunda de los fosos amurallados.
Silvestres cabras de olor penetrante,
altivos gamos de cornamenta barroca,
blancas ocas de curiosa mirada ladeada,
esbeltos cisnes de pureza blanquísima,
orgullosos gallos de cresta colorida,
sencillas gallinas de Guinea,
patos acrobáticos alimentándose en la laguna,
palomas hábilmente adaptadas al medio,
pavos reales expandiendo su abanico de colores.
Castaños de indias inclinando sus majestuosas ramas,
la vieja acacia de flores blancas,
iluminados tamarindos de sutil atractivo,
hierba luminosa emborrachada,
la espectacular sófora junto al café encantado,
el exótico granado luciendo sus jóvenes frutos.
Lloviendo a placer, el sol acarició la tierra,
en el jardín francés sobre el baluarte de la Taconera,
un antiguo, romántico, extenso, floreciente parque,
bajo el silencio acogedor de una lluvia de bendiciones.