escanso profundamente pero apenas duermo. Me levanto ligera, vital con la alegría de una enamorada.

JJ está en mi pensamiento, en el aire que respiro, en las plantas que riego, en la comida que cocino, en los pliegues del tiempo y del no tiempo, en la canción que tarareo, en la ducha caliente y el pelo recogido, y lentas muy lentas pasan las horas de tanto que anhelo volver a verlo.

Al fin llega el momento de salir y no sé que ponerme. El ropero se me antoja gris, anodino, al gusto de una extraña. Me decido por unos jeans y una camisa entallada de color teja. En el espejo me veo guapa, radiante.

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