oy es un día auspicioso y el sol brilla en la oscura noche. Será mejor que vuelvas a tu casa y descanses.

Trato de resistirme pero suelto. Mi corazón desborda gratitud. ¿Te veré mañana? pregunto con aprensión. Puede, contesta enigmático.

¿Y tu corazón?, Estás muy enfermo ¿ lo sabes? digo con vehemencia.

No te preocupes Ana, lo que tenía que hacerse se ha hecho. Mañana mi corazón recobrará la salud y estará fresco y lozano como el de un recién nacido.

Silencio.

Con ambas manos juntas sobre mi pecho me inclino con respeto y gratitud y me despido.

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