oy es mi cumpleaños, sopla las velas niña y pide un deseo, dice la abuela, 35 lágrimas de luz ondeando en mi corazón a media asta. No hay velas, ni ramo de flores, ni una nota.

Tal vez ha tenido que salir a atender una urgencia digo a mi propia incredulidad que persiste incrédula.

La cerveza helada, el sanwich del microondas en bandeja de ositos y flores, la televisión y el olvido.

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