HACIA LA AUTÉNTICA BELLEZA

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Mi nombre es Lundup. Guardo en mi memoria una vieja historia que ocurrió en un pequeño pueblecito de Tibet. Os la voy a contar y espero que os guste.


Érase una vez un príncipe tibetano que se llamaba Shashir. Su padre Niyma le envidiaba porque poseía una gran belleza .Su tez era morena y suave como el terciopelo , tenía bonitos cabellos y una mirada dulce y llena de compasión. Su figura era esbelta como la de un kambha al igual que fuerte y valeroso.


Un día el rey, cansado de sufrir por el deseo de los dones de su hijo, mando a sus soldados de más confianza que se lo llevarán a las afueras de la ciudad, -Tingri- y lo mataran .


Pero una vez en el bosque, con Shashir atado y con los ojos tapados, uno de lo soldados preguntó al príncipe:

- Mi Príncipe, ¿no tienes miedo ante una muerte tan inesperada?
A lo que el príncipe Shashir respondió:

- Ir y decidle a mi padre que a pesar de esto, lo quiero con todo mi corazón.:Decidle que no es el rey Niyma quien ha ordenado mi muerte sino otro que esta junto a él, otro que le acompaña a todos los sitios y él no sabe que va con él.


Asombrados de que el Príncipe supiera quien había ordenado matarlo y ante semejante respuesta los soldados ablandados por la compasión que transmitía el joven príncipe, decidieron no matarlo y abandonarlo fuera de la ciudad. Le dijeron:

-¡vete! Y no vuelvas jamás al palacio de tu padre.
Shashir anduvo durante varios días perdido hasta que encontró una pequeña casita. En ella sólamente encontró junto a su puerta a un yak escuálido y malherido.


Dentro de la casa no había nadie. Todo estaba limpio y ordenado. En una mesa había un gran festín junto con siete platos y siete sillas. Tomó un poco de cada plato y lo llevo hasta donde estaba el animal.. El yak comió hasta saciarse. Llevaba mucho tiempo sin comer. Durante siete semanas Shashir estuvo dando de comer al yak y este a su manera se mostraba agradecido.

Pero mientras, en el palacio de su padre, el oráculo había hablado. El rey se había enterado de que su hijo vivía.

Los celos se apoderaron de él y una rabia incontenida, hizo que se desvaneciese y cayera al suelo. Cuando despertó se encontró con que algo extraordinario había pasado. Era más joven, su pelo se había vuelto mas oscuro y brillante y sus ojos y pestañas eran muy hermosas. Se puso muy contento. Pensó en que ya no tenia nada que envidiar a su hijo y que de esa manera seria muy feliz en esta vida. Para celebrarlo invitó en su palacio a todos los nobles de la ciudad.

El festín se celebró por todo lo alto. Se comieron cantidades enormes de momos y vegetales, acompañados de chang. La fiesta continuo durante tres días. Durante este tiempo, el rey llenó su orgullo con todo lo que sus amigos le decían acerca de su repentina hermosura.

El príncipe Shishir, continuaba en la casita de las afueras de Tingri.. El yak se había recuperado y se mostraba muy dócil con su cuidador. Ya no estaba atado y . hasta a veces cuando el príncipe le hablaba en su oreja en un susurro, una ligera sonrisa se dibujaba en la boca el animal.

Y llegó un día en el que Shishir no apareció a dar de comer al yak. El príncipe había desaparecido. El yak nunca mas volvió a saber nada de el.


La fiesta en el palacio había terminado. Todo el mundo volvió a sus casas. El rey subió a su habitación y pasó toda la noche mirándose a un espejo. Todos los días lo hacía. El primer día estaba muy contento. Pero conforme pasaban los días la felicidad se iba transformando en descontento. Se encontraba solo. Y ahora al mirarse al espejo no sentía felicidad.

Seguía viéndose hermoso y joven. Pensaba y pensaba en como todo su pueblo le admiraba y sentía envidia hacia él. Era el rey, tenía dinero y era muy hermoso. Pero no sabían lo infeliz que era.

-¿Qué me ocurre, no soy feliz así, que me está ocurriendo?-pensaba el rey.

Y pasaron los años, en una continua desdicha , cuando durante una noche cualquiera, el rey se despertó sobresaltado y no se sabe como se acercó al espejo .Al mirarse vió a su hijo Shashir reflejado en el cristal.

-¿qué te ocurre, padre?- le dijo

A lo que le rey sorprendido respondió:

-hijo mio, soy muy desgraciado. He deseado tu hermosura, he sentido celos y odio hacia ti. Y todo esto no me ha provocado mas que infelicidad. Perdóname.

Shashir le respondió:

Has de saber, querido padre , que la felicidad no se encuentra en lo material, ni en lo que los demás piensen de ti. La felicidad es uno mismo, la felicidad esta dentro de ti. embadurnada de lo que el paso del tiempo ha puesto sobre ella.

Busca en tus rincones, desecha lo superfluo y siente compasión hacia los demás. Esta compasión ira limpiando las espinas que te producen dolor. Y llegará un día que en el deseo de amor compasivo, podrás ser feliz.

El rey rompió a llorar, dándose cuenta de lo que había echo. Cuando había terminado, su hijo no estaba y sobre la mesa había un papel en el que se encontraba dibujado un lugar .

Inmediatamente, montó en un caballo y dejando atrás su castillo y sus posesiones se dirigio al lugar que había visto dibujado en el papel.Tardó varios días en encontrarlo. Era la casita en la que Shishir había vivido.

Unos años después fui a visitar aquel lugar. En el sitio había un pequeño monasterio, una pequeña gompita. Al llamar a la puerta, me abrió un viejo monje ermitaño con su habito de color azafrán.

Por mi cabeza paso que quizás fuera el Rey Nyim
¿quizás fuese él?.No lo se.

La respuesta -si es que no la sabes- en el espejo del castillo.

Om - ma - ni- pe- me - hung.


Karma Kundup Lundup