Canto sobre el Mahamudra
de Shawaripa a Maitripa 

                LA MEDITACIÓN 

 

¡Emaho!
Si uno quiere meditar sobre el estado natural
De la verdadera naturaleza de la mente
No hay necesidad de tener en cuenta las fechas, las cifras,
Lejos de las estrellas,
Basta con acordarse del rey del tiempo (está ahí la meditación).

No busques una ermita en la montaña,
La montaña del propio cuerpo es la ermita sublime.
No abandones ni siquiera las cosas que te distraen,
Reconociendo todas éstas variadas cosas (como siendo) la mente,
Estas surgirán como una ayuda (a la meditación);
Semejante a un fuego en el bosque en que la hierba también se quema.

Haz un retiro sin hacer un programa de las cosas que hay que hacer
Sin hablar, es el retiro sublime.
Estate distendido como un pétalo de flor de algodón,
Abandonando toda actividad, no ates la mente a un soporte.

No busques fijar (concentrar, visualizar...) la consciencia,
Déjala libre.
Si la torpeza o la agitación aparecen, míralos directamente.
Abandona y cesa todas las actividades que perjudican a la mente;
Si aparecen deseos egoístas, reconoce éstas cosas como demonios.

La mente que se pone en meditación sin artificio es Buda.
En todas (las actividades) de pasearse, de dormir, de estar sentado,
Estate distendido.
La raiz de todo pensamiento discursivo es la mente.
Como la mente no existe (en éste estado),
No hay tampoco pensamientos.

En el momento de experimentar la naturaleza espontánea de la mente,
Es imposible que aparezcan deseos egoístas en el yogui.
Por ésta razón, un yogui así, tiene la mente feliz.

Si él obtiene una vía sin orientación.
Para éste yogui, no hay parcialidad (no toma parte)
Este conocimiento imparcial y sin cuartel es la experiencia gozosa.

Si tiene la experiencia de un fluir sin artificio,
Para éste yogui, es imposible que haya aceptación ni rechazo
No escoger entre lo que hay que parar y lo que hay que realizar
(Hace) apreciar sinceramente.
Si tiene la experiencia de la Bodhiccita de la ecuanimidad
Para éste yogui es imposible que el “Yo” y el “Otro” surjan;
La igualdad del yo y del otro le hacen permanecer en la ecuanimidad.
En ésta experiencia los tres mundos se liberan desde su origen.