Reconocimiento
de la naturaleza esencial de la mente
Primera Parte
La Visión profunda (Pali: Vipassana,Sánscrito:
Vipasyana,Tibetano: Lhaktong)
He
aquí la primera parte de una serie consagrada a la meditación
de Lhaktong por la que se dá el reconocimiento de la
naturaleza fundamental de la mente. Shiné conduce al
meditador a dominar los movimientos de su mente y a tenerla enfocada en un solo punto, sin distracción,
haciendo surgir las experiencias de claridad, felicidad y no
conceptualización. Es la obtención de la estabilidad
mental. La mente, al estar en reposo se vuelve suave y
maleable, y el proceso de reconocimiento puede ser iniciado.
Este
se lleva en dos tiempos:
1)
observación
y análisis, después
2)
reconocimiento
definitivo.
La
parte tratada aquí describe el primer punto: observación
de la mente en sus diferentes estados, en reposo y en
movimiento, y análisis de las cualidades que surgen
entonces.
Es
la fase de integración efectiva de las características de
la mente. Lo que no era hasta ahora mas que una aproximación
intelectual que permitía entender la mente buscada en la
meditación, ha llegado a ser ahora el reconocimiento
inmediato de esos elementos, por la experiencia directa
salida de la absorción meditativa. Conviene guardar ésta
distinción bien presente en la mente con el
fin de no bloquear ninguna conclusión intelectual
sobre las descripciones de las experiencias, lo que dejaría
de lado lo esencial.
Este
texto, escrito por el noveno Karmapa, Wangchuk Dorje, es
ante todo un manual de meditación y una guía pedagógica
para uso del Lama instructor. Supone una experiencia previa,
por parte del instructor de las situaciones encontradas por
el discípulo.
Entonces
¿por qué hacer públicas informaciones destinadas al Lama?
La
respuesta dada por Guendün Rimponché:
“Antiguamente,
el discípulo recibía una instrucción de meditación, y
después iba a retirarse a las proximidades para poner en práctica
las indicaciones del Lama. Cuando creía haber obtenido la
experiencia correspondiente, después de varios días de
meditación, volvía a dar cuenta. Según el resultado de
sus pesquisas, el Lama le daba nuevas indicaciones o le
encomendaba meditar con mayores esfuerzos sobre el mismo
tema.
Así
el Lama estaba seguro de los progresos de su discípulo, y
éste era guiado paso a paso sin retraso.
Ahora
las condiciones son diferentes. El instructor no puede estar
presente de la misma manera y el discípulo apenas tiene el
tiempo de practicar de seguido y con tanta intensidad.
Le
es pues necesario, poder apreciar la dirección que toma su
desarrollo espiritual comparando sus experiencias con
aquellas descritas aquí, lo que no excluye que rinda
cuenta, dado el momento,
a su Lama instructor.”
Este
texto ilustra igualmente el tipo de relaciones que se deben
instaurar entre maestro y discípulo para que el resultado
sea fructuoso: compasión y discernimiento, habilidad en los
consejos por parte del Lama; franqueza, devoción y
confianza por parte del discípulo, que le permiten relatar
de manera sencilla y directa sus experiencias sin intentar
trasformarlas.
Deseamos
que ésta breve observación pueda dar una idea justa de ésta
relación, corazón del desarrollo espiritual.
1-OBSERVACIÓN DE LA ESENCIA DE LA MENTE EN SU ESTADO
FUNDAMENTAL
Efectuad
primeramente las prácticas preliminares de manera concisa,
después de la misma manera, recorred los diferentes
soportes de meditación para la obtención de la estabilidad
mental (Shiné), justo lo bastante para guardarlos en la
memoria.
Luego,
comenzad por distenderos, el cuerpo en la postura sentada y
dejad la mente reposar tal como está en su estado natural:
Situad la mente en la radiante lucidez, permaneced, la mente
radiante, semejante al resplandor del sol en un cielo sin
nubes, permaneced, percibiendo todos los acontecimientos
mentales, conscientes de que son la mente, de la misma
manera que las olas son el agua; permaneced, sin fijarlo
como existente, en el aspecto de claridad, a la manera de un
niño que mira el interior de un templo.
En
ésta dimensión, considerad la esencia de vuestra propia
mente en reposo y preguntaos: ¿A qué se parece su esencia?
¿Cuál es su color, cuál es su forma, cuál es su
configuración? ¿Es algo tangible o intangible? ¿De dónde
ha aparecido, dónde permanece ahora, dónde desaparecerá
por fin? ¿Está en el interior de mi propio cuerpo o no? ¿Existe
como un objeto en el interior o en el exterior del cuerpo?
¿Con qué aspecto de las seis clases de seres puede ser
identificada?
Observad
la esencia de la mente y si descubrís que hay alguna cosa
de la que se pueda decir que tiene tal o cual color, tal
configuración o tal esencia, está bien.
Si no
encontramos nada, no os quedeis ahí, mas bien continuad
examinando vuestra mente mas y mas, con una gran
perseverancia.
Cuando
se le pregunta ¿a que se parece la esencia de la mente en
reposo?, si el discípulo responde: “Aparte del simple
hecho de que está en reposo, no hay nada que permita
definir la esencia de la mente como algo existente en tanto
que alguna cosa”, entonces hay que preguntarle si éste
estado de consciencia indeterminada es una oscuridad densa o
si es mas bien una lucidez viva, desnuda. Si responde “la
segunda proposición”, es que ha visto la esencia de la
mente. Si dice: ”es mas bien como la primera solución”,
debe continuar su examen.
Cuando
vuelva a dar cuenta, preguntadle que diferencia hay entre el
estado de calma anterior y el estado actual.
Si
dice: “Antes cuando la mente estaba en reposo, mi
consciencia estaba algodonosa, como suspendida, las
manifestaciones mentales tibias, y
yo estaba en una distensión inconsciente,
experimentada como una parada cumplida, libre del esfuerzo
habitual con vistas a producirla. Este estado no daba una
definición precisa del objeto, yo permanecía solamente en
reposo, sin ver la esencia de la conciencia conocedora, como
si la consciencia entrase en un agujero. La mente estaba en
una percepción opaca, sin lucidez, como una mosca que se
fija en algún sitio y no se mueve. Ahora, la estabilidad es
clara, luminosa, transparente, y ya no la agarro como un
objeto tangible.”
Si
tal es la respuesta, el discípulo ha tenido una observación
de la esencia de la mente pero sólo de forma parcial.
Si
dice que no hay diferencia entre antes y ahora, habrá que
decirle que éste tipo de meditación no hace mas que
contener las emociones y que , para alcanzar el Despertar,
debemos, al contrario, desarrollarnos en la corriente de
estar en la corriente primordial de la Visión Penetrante.
Así que debe de aplicarse con mucha más insistencia a
practicarla y producirla hasta
obtenerla.
Si
el discípulo por más
que se esfuerce, no llega a obtener la estabilidad,
hay que provocar en la mente un estado de agitación.
En éste estado de agitación, tiene que continuar buscando:
lo que llamamos mente, que puede estar desprovista de
pensamientos o no, en movimiento o en reposo, ¿de qué
color es? ¿cuál es su forma? ¿a qué se parece su
esencia? ¿tiene la apariencia formal de un objeto visual?
¿ existe como un objeto de los cinco sentidos (sonido,
olor, gusto, tacto o percepción mental)? ¿a qué se la
puede comparar? Tomando desde la coronilla de la cabeza
hasta la planta de los pies ¿a qué parte del cuerpo se
puede asociar? ¿se la puede situar en el cuerpo en los órganos
de los sentidos?,¿ en los órganos esenciales (corazón,
pulmones, hígado, páncreas, riñones)?,¿ en los
miembros?,¿ en el rostro, en los cabellos?... Hay que
examinar así de arriba abajo sin olvidar la piel. Cuando
está en movimiento, ¿se proyecta en los cinco elementos y
las seis clases de seres?
Analizad cuidadosamente a fin de determinar si la esencia de
la mente, esté en movimiento o en reposo; es existente o no
existente, los dos a la vez o ni uno ni otro.
Hay que buscar la esencia
de la mente hasta obtener una convicción, hasta que
haya una certeza. Hay que llegar a decirse: “¡ah, ya
estás”. Sino permaneceríamos inquietos.
Cuando la mente está en
reposo, no proyecta ni emana nada; sino puesto que el
mundo exterior es una proyección de la mente, la mente
cuando está en movimiento, se proyecta en los cinco
elementos (tierra, agua, fuego, aire, espacio) y las
seis clases de seres( dioses, titanes, humanos,
animales, espírtus ávidos, seres infernales)?
2-CORTAR CON LAS DUDAS Y TENER UNA CERTEZA SOBRE LA BASE
DE LA MENTE
Si
se prosigue así sin encontrar nada, hay que repetir ésta
pesquisa cuidadosamente, esforzarse mas y todavía mas. Si
nada se descubre entonces hay que preguntarse en que manera
existe el buscador mismo.¿Qué diferencia hay entre la
mente anterior y la mente que actualmente lleva la búsqueda?
Debemos analizar atentamente con el fin de hallar como
aparece, permanece y desaparece. Introducimos un movimiento
en la mente y observamos si existe una diferencia entre la
mente estable, consciente de todos los impulsos mentales
desde que surgen, y la mente en movimiento que sigue uno o
el otro.
¿Estas
dos mentes son la misma cosa o no? Si la respuesta es que
son una, entonces hay reconocimiento de su identidad.
Imaginemos
una pareja con un niño: cuando el niño está en brazos de
su madre, no está sobre las rodillas de su padre y
viceversa, pero puede ir y venir entre los dos. La mente se
parece a esto. Cuando está calma, no está agitada y cuando
está agitada, ya no
está calma. Pero es una mente única quien está en
movimiento y en reposo. Esto es el reconocimiento de la
identidad del movimiento y del reposo.
Algunos,
a pesar de haber visto la esencia de la mente, no sabrán
como expresarla, porque no poseen los términos del
Dharma.
Por
ésta razón, es importante examinar los límites exactos de
su experiencia por un estudio y por preguntas precisas.
Otros no tendrán experiencia en su ser, pero conocerán
perfectamente la manera de utilizar los términos técnicos
del Dharma, que habrán aprendido pero no experimentado. Si
son simplemente palabras oídas, no serán capaces de
mantener su propósito,
y aparecerá en su discurso que no tienen experiencia real.
Hay que apreciar al discípulo en la medida de su propia
experiencia y cuestionarlo haciendo uso de habilidad en los
métodos.
Podemos
examinar la base fundamental de la mente utilizando
sucesivamente los once puntos en que meditar:
1)
Búsqueda general: búsqueda que se
aplica a perseguir
la mente en su corriente, a preguntarse sobre la propia
mente: ¿existe o no?¿cómo es su esencia? etc...
2)
Observación
discriminativa: búsqueda que toma como soporte las
particularidades tales como color, forma, etc...
3)
Análisis
minucioso: búsqueda progresiva llevada hasta su término,
en lo que se refiere tanto al que busca como a lo que es
buscado.
4)
Estabilidad
mental (Shiné): habiendo así buscado, observado y
analizado, se llega a integrar el hecho de que la propia
mente no tiene naturaleza propia, y a integrar de la misma
manera el hecho de que todos los fenómenos no son otra cosa
mas que simples nombres. Por medio de ésta integración,
uno se establece mas cerca de la profundidad absoluta de la
mente.
5)
Visión
penetrante (Lhaktong): búsqueda de la esencia misma de ésta
estabilidad (Shiné) y realización completa de ésta
esencia.
6)Los
dos unidos (Shiné/Lhaktong): inseparabilidad,
indisociabilidad de los dos estados.
7)
Claridad:
si el torpor o la somnolencia surgen, pensar en algo que
cause agitación en la mente, para reavivarla.
8)
No conceptualidad: si la excitación o la
agitación sobrevienen, ejercitarse en aplicar sobre
uno mismo los diferentes métodos para volver a traer la
calma.
9)
Ecuanimidad:
cuando no hay torpor ni agitación, permanecer en la esencia
de lo que busca y analiza.
10)
Sin
interrupción: permanecer unido a éste estado fundamental,
sin ser ya jamás separado, ni un instante.
11)
Sin
distracción: la mente llega a ser todavía más
disciplinada en ésta unión y nada puede distraerla en
ninguna ocasión.
El sentido verdadero jamás será realizado si nos atenemos a
una simple comprensión de éstos Once Puntos, o a un sentido
general. Hace falta que cada una de las once etapas se
produzca en la mente, que aparezca en la corriente del ser.
Durante la práctica en sí y entre sesiones, hay que
continuar en todo momento examinando y analizando la propia
mente. Sin abandonar la investigación, uno debe dirigir su
mirada hacia el interior preguntándose cómo es la mente, se
mueva uno o descanse, etc... y hacerlo con rigor y sin
distracción.
- Se produce en la mente
un pensamiento como objeto de conocimiento y se busca la
diferencia que puede haber
entre el conocedor
en reposo
y el conocedor en movimiento. Hay que llegar a ver en
ello que no hay diferencia entre los dos, sino estaríamos
tentados a pensar que existe una mente “buena” y una
mente “mala”, mientras que es siempre la misma. El
proceso de búsqueda debe ser emprendido con éste
esquema: a partir de una comprensión
intelectual, se desarrolla una experiencia real
de donde viene la certeza.
3- LAS INSTRUCCIONES DE RECONOCIMIENTO, DESPUÉS DE HABER
INTEGRADO LA CONSCIENCIA COMO SIENDO VACÍA
-Tres tipos de
meditadores-
Las experiencias no surgen de la misma manera para
todos, sino según el nivel de cada individuo.
a)
Existe
un tipo de personas que progresan “de un solo golpe”,
esto gracias a su devoción inmediata hacia el Lama, gracias
a su precedente gran acumulación de mérito y a la ligereza
de los velos que obscurecen su mente. Les basta rogar a su
Lama o escuchar el Dharma, o encontrarse en ciertas
circunstancias que tienen un significado simbólico o
meditar de alguna manera, para obtener la realización total
de áquel de los tres yogas superiores que les corresponde
(teudrel: libre de proyección; ro chik: sabor único; gom
me: no meditación). Habiendo igualmente completado todas
las experiencias pertenecientes al yoga inferior (tsé chik:
en un solo punto), eso surge de una sola vez.
b)
Algunas
personas progresan “en oleadas”. Estas personas han
practicado y purgado anteriormente y están dotadas en ésta
vida de un espíritu superior. Incluso sin que se haya
producido la estabilidad mental (Shiné), surgen las
experiencias y realizaciones de la visión penetrante
(Lhaktong). Entre otros, son
experiencias de estabilidad mental las que ocurren,
finalmente algunos otros, ni unas, ni las otras.
c)
Están,
además, los “perseverantes” que progresan “peldaño a
peldaño”, aquellos cuyo entusiasmo y diligencia son débiles.
Practican moderadamente y de manera relajada. Las
experiencias de Shiné, después las de Lhaktong surgen
sucesivamente, después la combinación de las dos, cada
etapa va nutriendo a la otra.
-Preparación-
Dado
que la gran mayoría de practicantes pertenece a ésta última
categoría, las instrucciones de reconocimiento se dan en
relación a ella.
A
fin de cumplir los preparativos necesarios para ésta práctica
de los métodos, en el momento de éstas instrucciones, hay
que disponer un soporte consagrado y arreglar bellamente
ofrendas, tormas, y todos los ingredientes necesarios para
un festín de ofrendas.
Maestro
y discípulo deben rogar juntos al Lama y las Tres Joyas.
Hay que abstenerse de dar éstas instrucciones de
reconocimiento a personas que hayan roto sus samayas, a
seres muy negativos y a seres de mente obtusa.
-Establecimiento en la meditación-
Excluyendo
todas las distracciones y obstáculos, hay que establecer al
discípulo en meditación en la postura física adecuada (en
cinco o siete puntos).
Después
de que él se haya comprometido en las meditaciones
preliminares, como hemos visto precedentemente, hay que
decirle que deje distendida su mente, en su propio modo y
que permanezca así. Debe situar una mirada lúcida, directa
y aguda, en la esencia de la mente distendida, mantener una
atención constante sin la menor distracción, cualquiera
que sean los pensamientos que aparezcan, sin producir nada
artificial, sin aceptarlos ni rechazarlos de manera
deliberada.
Esto
es lo que ilustra Saraha cuando dice:
“Establecido
únicamente en la claridad propia del agua o de la llama, yo
no cojo ni rechazo lo que va y viene.”
Esta
es la instrucción esencial sobre la claridad-vacuidad lúcida
y aguda, transparente, desnuda de fijación realista,
consciencia inmediata llamada también “consciencia
ordinaria”. No es algo que se coja aparte y sobre lo cual
se medite, no es tampoco establecerse en una “meditación”
inconsciente. Es la consciencia inmediata, instantánea, la
que está atenta, sin distracción, cada instante distendida
y vigilante; distendida cuando uno está sentado en el cojín
de meditación y disciplinada entre sesiones.
Todo
lo que surge, si uno no lo aferra, se libera por sí sólo.
Si
se practica así, sin aferramiento, surgirá la sabiduría
primordial de la Visión Penetrante.
Como
dijo Gyalwa Yang Gueunpa:
“La
mente libre de aferramiento realista, la dimensión de la
vacuidad,
éste
conocimiento no intelectual, lucidez vacía,
déjala
permanecer en sí misma y observarse a sí misma, y
medita.”
Por
la meditación, uno llegará a tener la visión penetrante
de su propio rostro como siendo la esencia de la mente.
Hay
que enviar a los discípulos diciéndoles que practiquen así.
-Examen de la esencia de la mente-
En éste estadio, hay que preguntar
al discípulo: ¿ésta mente cómo es?
Y si tiene
tendencia a apoyarse en un lenguaje vacío, superfluo, hay
que presionarle con preguntas. Cuando se le pregunta,
cualquiera que sean las experiencias que hayan podido
surgir, el discípulo puede responder palabras fútiles, sin
sentido, o enredarse en un charloteo inútil.
Así
se deben proseguir las preguntas de manera cada vez más
profunda.
Hay
personas, que a pesar de haber contemplado el sentido último,
se quedan incapaces de expresarlo. Es preciso pues,
estudiarlos atentamente con éste examen. Si su experiencia
es fabricada, o si es solamente una comprensión
intelectual, no serán capaces de sostener lo que han
adelantado y se contradirán. Si su experiencia es auténtica,
cualquiera que sea lo que se intente hacerles decir, serán
capaces de de responder sí o no; dirán: “para mi eso ha
ocurrido así...”
Hay
que plantear diestramente las preguntas y examinar
minuciosamente lo que va surgiendo sucesivamente.
No
hay que dar una parte de las instrucciones que no se adecue
a una experiencia auténtica, de otro modo el discípulo podría
volverse un vanidoso: “yo sé todo” y
podría llegar a estorbar la meditación de los demás.
En ése caso, habría que enviarle a meditar de nuevo, diciéndole
que no ha tenido la comprensión, el reconocimiento de la
naturaleza fundamental de la mente, y que tiene que volver
con una experiencia auténtica.
-Visión penetrante con la mente en reposo-
“En el nivel de ésta mente en
reposo, no hay nada en absoluto”. Puesto que aún no ha
surgido la Visión Penetrante, hay que enviarlo de nuevo
para que continúe observando su mente algunos días mas.
Si
afirma: “Hay una vacuidad vacía, totalmente inasible”,
no ha reconocido mas que un aspecto de ella, no la
totalidad. Así a fin de adquirir una certeza absoluta, debe
proseguir su búsqueda sin distracción. Deberá examinar
mas para ver si la vacuidad es una vacuidad “en sí” o
si ésta vacuidad es como un modo de ser, una cualidad. Si
responde: “La consciencia no está objetivada, pero
permanece una claridad desnuda, vibrante, sin que haya nadie
que vea ni nada que ver. Así, no se puede afirmar que lo
que es observado sea algo, de lo que se pueda decir “esto
es así”, y yo no se como expresarlo”, o bien si la
respuesta es: “la mente permanece en la vacuidad estable,
clara, transparente pero no objetivada”, es que la
experiencia está ahí, pero que le es difícil expresarla.
En
éstos dos casos, hay que lanzarle preguntas con el fin de
ver si es únicamente una comprensión intelectual, en cuyo
caso no será capaz de ir mas lejos, o
si es una experiencia, y en éste caso, las
respuestas serán claras, afianzadas y sólidas.
Esta
es la manifestación de la Visión Penetrante en la mente en
reposo.
-Visión Penetrante en la ausencia de concepto-
Ocurre
que el discípulo se haya establecido en una búsqueda
materialista con preguntas sobre el origen de la mente, su
desaparición...
Si se queda fijado en ello y lo explica de manera superficial, eso es
signo de que no tiene comprensión.
Si
afirma: “No hay nada que aparezca o desaparezca”, hay
que preguntarle si en el momento de éste descubrimiento,
surge un pensamiento discursivo que dice que eso es así. Si
responde que lo hay, es preciso que vuelva a observar éste
pensamiento discursivo. Si sostiene: “por más que haya
comprensión de que no existe ni aparición ni cese, no hay
pensamiento discursivo para afirmarlo”, eso es la
manifestación de la Visión Penetrante en la ausencia de
concepto, y se le darán entonces las instrucciones que
muestran el Dharmakaya siendo la unión de consciencia y
vacuidad.
-Visión Penetrante en la claridad/vacuidad-
Cuando el discípulo examina el
pensamiento, si afirma: “no hay producción o cese, uno
permanece solamente en la vacuidad”, y si emplea términos
escogidos, es que está mintiendo.
Si
dice: “por más que el pensamiento surja, no es aferrado
como objeto”, hay que preguntarle si eso proviene de un
pensamiento discursivo. Si declara: “tal pensamiento no
existe, no hay sujeto que aferre ni objeto aferrado, hay
solamente producción y desenlace simultáneo de los
pensamientos”, esto es el reconocimiento del Dharmakaya
como unión de la claridad/vacuidad.
-Visión Penetrante en la manifestación-
Cuando
basa su observación en los objetos de los cinco sentidos,
la forma, etc..., si el discípulo dice: “el objeto es
exterior, luminoso y claro”, hay que preguntarle si hay un
pensamiento que califique éste objeto de luminoso y claro,
o no y enviarlo a examinar al pensador.
Si
después del examen responde: “tal pensamiento no aparece,
el objeto mismo está sin obstrucción, abierto, más allá
de todo límite, y la mente que observa no se aferra como
sujeto, sino que queda distendida, libre de ansiedad. Los
dos (sujeto y objeto) no son absolutamente distintos, sin
que haya siquiera noción de que pudiera ser así”, si esa
es la respuesta, es la aparición de la Visión Penetrante
en la manifestación. Tales son las instrucciones esenciales
sobre el Dharmakaya como unión de la apariencia y de la
vacuidad.
-Sabiduría
Primordial de la Visión Penetrante-
Todo
esto son medios utilizados en la búsqueda de la Visión
Penetrante basada en la estabilidad mental (Shiné). Es lo
que resulta necesario para la observación de la esencia de
la meditación. Lo que se llama “consciencia
auto-cognoscente” o “consciencia autónoma” ,no es
otra cosa mas que la visión de la esencia de la propia
mente que surge de una observación detallada. La sabiduría
primordial de ésta consciencia auto-cognoscente, tiene por
naturaleza la esencia de la gran felicidad, que es por sí
misma el Mahamudra (Gran Sello).
Sin
observar la esencia de la propia meditación, la esencia de
la mente no se ve, ésta sabiduría auto-cognoscente no es
reconocida, y sin éste reconocimiento, uno no será capaz
de realizar la sabiduría primordial de la Visión
Penetrante que es gran felicidad.
Así
es esencial observar la mente. En todos los casos,
cualquiera que sea la manera en que el discípulo aprehenda
su experiencia individual, hay que asegurarse de que no es
tan sólo una experiencia intelectual sino enviarlo a
meditar diciéndole que vuelva provisto de una experiencia
indudable.
Si
el discípulo cuando es preguntado, responde que la mente
permanece clara y distendida, o transparente y brillante, o
profundamente luminosa, es que tiene una clase de certeza,
pero que es incapaz de expresarla. Observando su propia
mente, si dice que no hay en ella la menor objetivación, es
que ha hecho un reconocimiento verdadero. Si dice que la
experiencia permanece no focalizada, habrá que instruirle
par que pase de una comprensión mental a una experiencia
que no sea conceptual. Lo que hace falta, es mostrarle la
necesidad de un reconocimiento que venga de la experiencia
personal y no solamente de una comprensión intelectual.
También
hay que decirle que no se enrole en una multitud de procesos
analíticos, sino que se enfoque en lo esencial y que medite
según las indicaciones del Lama. Debe continuar meditando
hasta que surjan experiencias y realizaciones. Una vez
producidas éstas, se le darán las instrucciones
esenciales.
No
es cierto que sea necesario enseñar de una vez por todas,
todos los aspectos de éstas instrucciones de
reconocimiento. Las instrucciones deben darse de modo
progresivo según los signos de reconocimiento del discípulo,
según lo que surja y la manera en que surja.
Shiné y Lhaktong son
etapas (que corresponden al cuarto y quinto de los Once
puntos en que meditar). Este tipo de meditadores
alcanzan las etapas superiores sin pasar necesariamente
por experiencias
de Shiné y de Lhaktong.. así pues, progresan de una
manera ilógica.
Juego: significa aquí
alternancia, transformación, sucesión de los estados
momentáneos de la misma mente.
Una vez que se ha llegado
a una certeza en cuanto a la inexistencia intrínseca de
la esencia de la mente (que no se le ha descubierto ni
forma ni color que la puedan calificar, ni lugar de
aparición, etc...), ya no es necesario permanecer en
una búsqueda diferencial. Eso podría llegar a ser un
juego intelectual que perjudicase la meditación.
Por
el Venerable Lama Guendun Rimponche