Reconocimiento de la naturaleza esencial de la mente
Primera Parte

La Visión profunda (Pali: Vipassana,Sánscrito: Vipasyana,Tibetano: Lhaktong)


He aquí la primera parte de una serie consagrada a la meditación de Lhaktong por la que se dá el reconocimiento de la naturaleza fundamental de la mente. Shiné conduce al meditador a dominar los movimientos de su  mente y a tenerla enfocada en un solo punto, sin distracción, haciendo surgir las experiencias de claridad, felicidad y no conceptualización. Es la obtención de la estabilidad mental. La mente, al estar en reposo se vuelve suave y maleable, y el proceso de reconocimiento puede ser iniciado.

 Este se lleva en dos tiempos:

      1)     observación y análisis, después
2)
     reconocimiento definitivo.

La parte tratada aquí describe el primer punto: observación de la mente en sus diferentes estados, en reposo y en movimiento, y análisis de las cualidades que surgen entonces.
 
Es la fase de integración efectiva de las características de la mente. Lo que no era hasta ahora mas que una aproximación intelectual que permitía entender la mente buscada en la meditación, ha llegado a ser ahora el reconocimiento inmediato de esos elementos, por la experiencia directa salida de la absorción meditativa. Conviene guardar ésta distinción bien presente en la mente con el  fin de no bloquear ninguna conclusión intelectual sobre las descripciones de las experiencias, lo que dejaría de lado lo esencial.

Este texto, escrito por el noveno Karmapa, Wangchuk Dorje, es ante todo un manual de meditación y una guía pedagógica para uso del Lama instructor. Supone una experiencia previa, por parte del instructor de las situaciones encontradas por el discípulo.
Entonces ¿por qué hacer públicas informaciones destinadas al Lama?

La respuesta dada por Guendün Rimponché:

“Antiguamente, el discípulo recibía una instrucción de meditación, y después iba a retirarse a las proximidades para poner en práctica las indicaciones del Lama. Cuando creía haber obtenido la experiencia correspondiente, después de varios días de meditación, volvía a dar cuenta. Según el resultado de sus pesquisas, el Lama le daba nuevas indicaciones o le encomendaba meditar con mayores esfuerzos sobre el mismo tema.
Así el Lama estaba seguro de los progresos de su discípulo, y éste era guiado paso a paso sin retraso.

Ahora las condiciones son diferentes. El instructor no puede estar presente de la misma manera y el discípulo apenas tiene el tiempo de practicar de seguido y con tanta intensidad.

Le es pues necesario, poder apreciar la dirección que toma su desarrollo espiritual comparando sus experiencias con aquellas descritas aquí, lo que no excluye que rinda cuenta, dado el momento,  a su Lama instructor.”
Este texto ilustra igualmente el tipo de relaciones que se deben instaurar entre maestro y discípulo para que el resultado sea fructuoso: compasión y discernimiento, habilidad en los consejos por parte del Lama; franqueza, devoción y confianza por parte del discípulo, que le permiten relatar de manera sencilla y directa sus experiencias sin intentar trasformarlas.
Deseamos que ésta breve observación pueda dar una idea justa de ésta relación, corazón del desarrollo espiritual.

                                                 

1-OBSERVACIÓN DE LA ESENCIA DE LA MENTE EN SU ESTADO FUNDAMENTAL
 

Efectuad primeramente las prácticas preliminares de manera concisa, después de la misma manera, recorred los diferentes soportes de meditación para la obtención de la estabilidad mental (Shiné), justo lo bastante para guardarlos en la memoria. 

Luego, comenzad por distenderos, el cuerpo en la postura sentada y dejad la mente reposar tal como está en su estado natural:

Situad la mente en la radiante lucidez, permaneced, la mente radiante, semejante al resplandor del sol en un cielo sin nubes, permaneced, percibiendo todos los acontecimientos mentales, conscientes de que son la mente, de la misma manera que las olas son el agua; permaneced, sin fijarlo como existente, en el aspecto de claridad, a la manera de un niño que mira el interior de un templo.
En ésta dimensión, considerad la esencia de vuestra propia mente en reposo y preguntaos: ¿A qué se parece su esencia? ¿Cuál es su color, cuál es su forma, cuál es su configuración? ¿Es algo tangible o intangible? ¿De dónde ha aparecido, dónde permanece ahora, dónde desaparecerá por fin? ¿Está en el interior de mi propio cuerpo o no? ¿Existe como un objeto en el interior o en el exterior del cuerpo? ¿Con qué aspecto de las seis clases de seres puede ser identificada?

Observad la esencia de la mente y si descubrís que hay alguna cosa de la que se pueda decir que tiene tal o cual color, tal configuración o tal esencia, está bien
[1]. Si  no encontramos nada, no os quedeis ahí, mas bien continuad examinando vuestra mente mas y mas, con una gran perseverancia.
Cuando se le pregunta ¿a que se parece la esencia de la mente en reposo?, si el discípulo responde: “Aparte del simple hecho de que está en reposo, no hay nada que permita definir la esencia de la mente como algo existente en tanto que alguna cosa”, entonces hay que preguntarle si éste estado de consciencia indeterminada es una oscuridad densa o si es mas bien una lucidez viva, desnuda. Si responde “la segunda proposición”, es que ha visto la esencia de la mente. Si dice: ”es mas bien como la primera solución”, debe continuar su examen.

Cuando vuelva a dar cuenta, preguntadle que diferencia hay entre el estado de calma anterior y el estado actual.
Si dice: “Antes cuando la mente estaba en reposo, mi consciencia estaba algodonosa, como suspendida, las manifestaciones mentales tibias, y  yo estaba en una distensión inconsciente, experimentada como una parada cumplida, libre del esfuerzo habitual con vistas a producirla. Este estado no daba una definición precisa del objeto, yo permanecía solamente en reposo, sin ver la esencia de la conciencia conocedora, como si la consciencia entrase en un agujero. La mente estaba en una percepción opaca, sin lucidez, como una mosca que se fija en algún sitio y no se mueve. Ahora, la estabilidad es clara, luminosa, transparente, y ya no la agarro como un objeto tangible.”
Si tal es la respuesta, el discípulo ha tenido una observación de la esencia de la mente pero sólo de forma parcial.

Si dice que no hay diferencia entre antes y ahora, habrá que decirle que éste tipo de meditación no hace mas que contener las emociones y que , para alcanzar el Despertar, debemos, al contrario, desarrollarnos en la corriente de estar en la corriente primordial de la Visión Penetrante. Así que debe de aplicarse con mucha más insistencia a practicarla y producirla hasta  obtenerla. 

Si el discípulo por  más que se esfuerce, no llega a obtener la estabilidad,  hay que provocar en la mente un estado de agitación. En éste estado de agitación, tiene que continuar buscando: lo que llamamos mente, que puede estar desprovista de pensamientos o no, en movimiento o en reposo, ¿de qué color es? ¿cuál es su forma? ¿a qué se parece su esencia? ¿tiene la apariencia formal de un objeto visual? ¿ existe como un objeto de los cinco sentidos (sonido, olor, gusto, tacto o percepción mental)? ¿a qué se la puede comparar? Tomando desde la coronilla de la cabeza hasta la planta de los pies ¿a qué parte del cuerpo se puede asociar? ¿se la puede situar en el cuerpo en los órganos de los sentidos?,¿ en los órganos esenciales (corazón, pulmones, hígado, páncreas, riñones)?,¿ en los miembros?,¿ en el rostro, en los cabellos?... Hay que examinar así de arriba abajo sin olvidar la piel. Cuando está en movimiento, ¿se proyecta en los cinco elementos y las seis clases de seres?
[2] Analizad cuidadosamente a fin de determinar si la esencia de la mente, esté en movimiento o en reposo; es existente o no existente, los dos a la vez o ni uno ni otro. 


[1] Hay que buscar la esencia de la mente hasta obtener una convicción, hasta que haya una certeza. Hay que llegar a decirse: “¡ah, ya estás”. Sino permaneceríamos inquietos.

[2] Cuando la mente está en reposo, no proyecta ni emana nada; sino puesto que el mundo exterior es una proyección de la mente, la mente cuando está en movimiento, se proyecta en los cinco elementos (tierra, agua, fuego, aire, espacio) y las seis clases de seres( dioses, titanes, humanos, animales, espírtus ávidos, seres infernales)?

                                             

 

2-CORTAR CON LAS DUDAS Y TENER UNA CERTEZA SOBRE LA BASE DE LA  MENTE 
 

Si se prosigue así sin encontrar nada, hay que repetir ésta pesquisa cuidadosamente, esforzarse mas y todavía mas. Si nada se descubre entonces hay que preguntarse en que manera existe el buscador mismo.¿Qué diferencia hay entre la mente anterior y la mente que actualmente lleva la búsqueda? Debemos analizar atentamente con el fin de hallar como aparece, permanece y desaparece. Introducimos un movimiento en la mente y observamos si existe una diferencia entre la mente estable, consciente de todos los impulsos mentales desde que surgen, y la mente en movimiento que sigue uno o el otro.

[1]¿Estas dos mentes son la misma cosa o no? Si la respuesta es que son una, entonces hay reconocimiento de su identidad.

Imaginemos una pareja con un niño: cuando el niño está en brazos de su madre, no está sobre las rodillas de su padre y viceversa, pero puede ir y venir entre los dos. La mente se parece a esto. Cuando está calma, no está agitada y cuando está agitada, ya  no está calma. Pero es una mente única quien está en movimiento y en reposo. Esto es el reconocimiento de la identidad del movimiento y del reposo.

Algunos, a pesar de haber visto la esencia de la mente, no sabrán como expresarla, porque no poseen los términos del  Dharma. 

Por ésta razón, es importante examinar los límites exactos de su experiencia por un estudio y por preguntas precisas. Otros no tendrán experiencia en su ser, pero conocerán perfectamente la manera de utilizar los términos técnicos del Dharma, que habrán aprendido pero no experimentado. Si son simplemente palabras oídas, no serán capaces de mantener su  propósito, y aparecerá en su discurso que no tienen experiencia real. Hay que apreciar al discípulo en la medida de su propia experiencia y cuestionarlo haciendo uso de habilidad en los métodos. 

Podemos examinar la base fundamental de la mente utilizando sucesivamente los once puntos en que meditar:

1) Búsqueda general: búsqueda que se aplica a  perseguir la mente en su corriente, a preguntarse sobre la propia mente: ¿existe o no?¿cómo es su esencia? etc...

2) Observación discriminativa: búsqueda que toma como soporte las particularidades tales como color, forma, etc...

3) Análisis minucioso: búsqueda progresiva llevada hasta su término, en lo que se refiere tanto al que busca como a lo que es buscado.

4) Estabilidad mental (Shiné): habiendo así buscado, observado y analizado, se llega a integrar el hecho de que la propia mente no tiene naturaleza propia, y a integrar de la misma manera el hecho de que todos los fenómenos no son otra cosa mas que simples nombres. Por medio de ésta integración, uno se establece mas cerca de la profundidad absoluta de la mente.

5) Visión penetrante (Lhaktong): búsqueda de la esencia misma de ésta estabilidad (Shiné) y realización completa de ésta esencia.

6)Los dos unidos (Shiné/Lhaktong): inseparabilidad, indisociabilidad de los dos estados.

7) Claridad: si el torpor o la somnolencia surgen, pensar en algo que cause agitación en la mente, para reavivarla.

8) No conceptualidad: si la excitación o la  agitación sobrevienen, ejercitarse en aplicar sobre uno mismo los diferentes métodos para volver a traer la calma.

9) Ecuanimidad: cuando no hay torpor ni agitación, permanecer en la esencia de lo que busca y analiza.

10) Sin interrupción: permanecer unido a éste estado fundamental, sin ser ya jamás separado, ni un instante.

11) Sin distracción: la mente llega a ser todavía más disciplinada en ésta unión y nada puede distraerla en ninguna ocasión.

El sentido verdadero jamás será realizado si nos atenemos a una simple comprensión de éstos Once Puntos, o a un sentido general. Hace falta que cada una de las once etapas se produzca en la mente, que aparezca en la corriente del ser. Durante la práctica en sí y entre sesiones, hay que continuar en todo momento examinando y analizando la propia mente. Sin abandonar la investigación, uno debe dirigir su mirada hacia el interior preguntándose cómo es la mente, se mueva uno o descanse, etc... y hacerlo con rigor y sin distracción.


[1] - Se produce en la mente un pensamiento como objeto de conocimiento y se busca la diferencia que puede haber  entre el  conocedor  en  reposo y el conocedor en movimiento. Hay que llegar a ver en ello que no hay diferencia entre los dos, sino estaríamos tentados a pensar que existe una mente “buena” y una mente “mala”, mientras que es siempre la misma. El proceso de búsqueda debe ser emprendido con éste esquema: a partir de una comprensión  intelectual, se desarrolla una experiencia real de donde viene la certeza.

                                               
 

3- LAS INSTRUCCIONES DE RECONOCIMIENTO, DESPUÉS DE HABER INTEGRADO LA CONSCIENCIA COMO SIENDO VACÍA

 
-Tres tipos de meditadores- 

Las experiencias no surgen de la misma manera para todos, sino según el nivel de cada individuo.

a)     Existe un tipo de personas que progresan “de un solo golpe”, esto gracias a su devoción inmediata hacia el Lama, gracias a su precedente gran acumulación de mérito y a la ligereza de los velos que obscurecen su mente. Les basta rogar a su Lama o escuchar el Dharma, o encontrarse en ciertas circunstancias que tienen un significado simbólico o meditar de alguna manera, para obtener la realización total de áquel de los tres yogas superiores que les corresponde (teudrel: libre de proyección; ro chik: sabor único; gom me: no meditación). Habiendo igualmente completado todas las experiencias pertenecientes al yoga inferior (tsé chik: en un solo punto), eso surge de una sola vez.   

b)    Algunas personas progresan “en oleadas”. Estas personas han practicado y purgado anteriormente y están dotadas en ésta vida de un espíritu superior. Incluso sin que se haya producido la estabilidad mental (Shiné), surgen las experiencias y realizaciones de la visión penetrante (Lhaktong). Entre otros, son  experiencias de estabilidad mental las que ocurren, finalmente algunos otros, ni unas, ni las otras.[1]

c)     Están, además, los “perseverantes” que progresan “peldaño a peldaño”, aquellos cuyo entusiasmo y diligencia son débiles. Practican moderadamente y de manera relajada. Las experiencias de Shiné, después las de Lhaktong surgen sucesivamente, después la combinación de las dos, cada etapa va nutriendo a la otra.


-Preparación-

 Dado que la gran mayoría de practicantes pertenece a ésta última categoría, las instrucciones de reconocimiento se dan en relación a ella.

A fin de cumplir los preparativos necesarios para ésta práctica de los métodos, en el momento de éstas instrucciones, hay que disponer un soporte consagrado y arreglar bellamente ofrendas, tormas, y todos los ingredientes necesarios para un festín de ofrendas.
Maestro y discípulo deben rogar juntos al Lama y las Tres Joyas. Hay que abstenerse de dar éstas instrucciones de reconocimiento a personas que hayan roto sus samayas, a seres muy negativos y a seres de mente obtusa.


-Establecimiento en la meditación-

 Excluyendo todas las distracciones y obstáculos, hay que establecer al discípulo en meditación en la postura física adecuada (en cinco o siete puntos).
Después de que él se haya comprometido en las meditaciones preliminares, como hemos visto precedentemente, hay que decirle que deje distendida su mente, en su propio modo y que permanezca así. Debe situar una mirada lúcida, directa y aguda, en la esencia de la mente distendida, mantener una atención constante sin la menor distracción, cualquiera que sean los pensamientos que aparezcan, sin producir nada artificial, sin aceptarlos ni rechazarlos de manera deliberada.  

 Esto es lo que ilustra Saraha cuando dice:

“Establecido únicamente en la claridad propia del agua o de la llama, yo no cojo ni rechazo lo que va y viene.”

 
Esta es la instrucción esencial sobre la claridad-vacuidad lúcida y aguda, transparente, desnuda de fijación realista, consciencia inmediata llamada también “consciencia ordinaria”. No es algo que se coja aparte y sobre lo cual se medite, no es tampoco establecerse en una “meditación” inconsciente. Es la consciencia inmediata, instantánea, la que está atenta, sin distracción, cada instante distendida y vigilante; distendida cuando uno está sentado en el cojín de meditación y disciplinada entre sesiones.
Todo lo que surge, si uno no lo aferra, se libera por sí sólo.
Si se practica así, sin aferramiento, surgirá la sabiduría primordial de la Visión Penetrante.  

Como dijo Gyalwa Yang Gueunpa:

“La mente libre de aferramiento realista, la dimensión de la vacuidad, éste conocimiento no intelectual, lucidez vacía, déjala permanecer en sí misma y observarse a sí misma, y medita.”

Por la meditación, uno llegará a tener la visión penetrante de su propio rostro como siendo la esencia de la mente.
[2]
Hay que enviar a los discípulos diciéndoles que practiquen así.   


-Examen de la esencia de la mente- 

En éste estadio, hay que preguntar al discípulo: ¿ésta mente cómo es?  Y si  tiene tendencia a apoyarse en un lenguaje vacío, superfluo, hay que presionarle con preguntas. Cuando se le pregunta, cualquiera que sean las experiencias que hayan podido surgir, el discípulo puede responder palabras fútiles, sin sentido, o enredarse en un charloteo inútil.

 
Así se deben proseguir las preguntas de manera cada vez más profunda.


 
Hay personas, que a pesar de haber contemplado el sentido último, se quedan incapaces de expresarlo. Es preciso pues, estudiarlos atentamente con éste examen. Si su experiencia es fabricada, o si es solamente una comprensión intelectual, no serán capaces de sostener lo que han adelantado y se contradirán. Si su experiencia es auténtica, cualquiera que sea lo que se intente hacerles decir, serán capaces de de responder sí o no; dirán: “para mi eso ha ocurrido así...”

 
Hay que plantear diestramente las preguntas y examinar minuciosamente lo que va surgiendo sucesivamente.

 
No hay que dar una parte de las instrucciones que no se adecue a una experiencia auténtica, de otro modo el discípulo podría volverse un vanidoso: “yo sé todo” y  podría llegar a estorbar la meditación de los demás. En ése caso, habría que enviarle a meditar de nuevo, diciéndole que no ha tenido la comprensión, el reconocimiento de la naturaleza fundamental de la mente, y que tiene que volver con una experiencia auténtica.
 

-Visión penetrante con la mente en reposo-

“En el nivel de ésta mente en reposo, no hay nada en absoluto”. Puesto que aún no ha surgido la Visión Penetrante, hay que enviarlo de nuevo para que continúe observando su mente algunos días mas.

 
Si afirma: “Hay una vacuidad vacía, totalmente inasible”, no ha reconocido mas que un aspecto de ella, no la totalidad. Así a fin de adquirir una certeza absoluta, debe proseguir su búsqueda sin distracción. Deberá examinar mas para ver si la vacuidad es una vacuidad “en sí” o si ésta vacuidad es como un modo de ser, una cualidad. Si responde: “La consciencia no está objetivada, pero permanece una claridad desnuda, vibrante, sin que haya nadie que vea ni nada que ver. Así, no se puede afirmar que lo que es observado sea algo, de lo que se pueda decir “esto es así”, y yo no se como expresarlo”, o bien si la respuesta es: “la mente permanece en la vacuidad estable, clara, transparente pero no objetivada”, es que la experiencia está ahí, pero que le es difícil expresarla.


 
En éstos dos casos, hay que lanzarle preguntas con el fin de ver si es únicamente una comprensión intelectual, en cuyo caso no será capaz de ir mas lejos, o  si es una experiencia, y en éste caso, las respuestas serán claras, afianzadas y sólidas.  

Esta es la manifestación de la Visión Penetrante en la mente en reposo.


-Visión Penetrante en la ausencia de concepto-

Ocurre que el discípulo se haya establecido en una búsqueda materialista con preguntas sobre el origen de la mente, su desaparición...[3]
  Si se queda fijado en ello y lo explica de manera superficial, eso es signo de que no tiene comprensión.
 

 Si afirma: “No hay nada que aparezca o desaparezca”, hay que preguntarle si en el momento de éste descubrimiento, surge un pensamiento discursivo que dice que eso es así. Si responde que lo hay, es preciso que vuelva a observar éste pensamiento discursivo. Si sostiene: “por más que haya comprensión de que no existe ni aparición ni cese, no hay pensamiento discursivo para afirmarlo”, eso es la manifestación de la Visión Penetrante en la ausencia de concepto, y se le darán entonces las instrucciones que muestran el Dharmakaya siendo la unión de consciencia y vacuidad.  
 

-Visión Penetrante en la claridad/vacuidad- 

Cuando el discípulo examina el pensamiento, si afirma: “no hay producción o cese, uno permanece solamente en la vacuidad”, y si emplea términos escogidos, es que está mintiendo. 

 Si dice: “por más que el pensamiento surja, no es aferrado como objeto”, hay que preguntarle si eso proviene de un pensamiento discursivo. Si declara: “tal pensamiento no existe, no hay sujeto que aferre ni objeto aferrado, hay solamente producción y desenlace simultáneo de los pensamientos”, esto es el reconocimiento del Dharmakaya como unión de la claridad/vacuidad.  
 

-Visión Penetrante en la manifestación- 

 Cuando basa su observación en los objetos de los cinco sentidos, la forma, etc..., si el discípulo dice: “el objeto es exterior, luminoso y claro”, hay que preguntarle si hay un pensamiento que califique éste objeto de luminoso y claro, o no y enviarlo a examinar al pensador.  

 Si después del examen responde: “tal pensamiento no aparece, el objeto mismo está sin obstrucción, abierto, más allá de todo límite, y la mente que observa no se aferra como sujeto, sino que queda distendida, libre de ansiedad. Los dos (sujeto y objeto) no son absolutamente distintos, sin que haya siquiera noción de que pudiera ser así”, si esa es la respuesta, es la aparición de la Visión Penetrante en la manifestación. Tales son las instrucciones esenciales sobre el Dharmakaya como unión de la apariencia y de la vacuidad.  
 

-Sabiduría Primordial de la Visión Penetrante- 

 Todo esto son medios utilizados en la búsqueda de la Visión Penetrante basada en la estabilidad mental (Shiné). Es lo que resulta necesario para la observación de la esencia de la meditación. Lo que se llama “consciencia auto-cognoscente” o “consciencia autónoma” ,no es otra cosa mas que la visión de la esencia de la propia mente que surge de una observación detallada. La sabiduría primordial de ésta consciencia auto-cognoscente, tiene por naturaleza la esencia de la gran felicidad, que es por sí misma el Mahamudra (Gran Sello).  

 Sin observar la esencia de la propia meditación, la esencia de la mente no se ve, ésta sabiduría auto-cognoscente no es reconocida, y sin éste reconocimiento, uno no será capaz de realizar la sabiduría primordial de la Visión Penetrante que es gran felicidad.  

 Así es esencial observar la mente. En todos los casos, cualquiera que sea la manera en que el discípulo aprehenda su experiencia individual, hay que asegurarse de que no es tan sólo una experiencia intelectual sino enviarlo a meditar diciéndole que vuelva provisto de una experiencia indudable.  

 Si el discípulo cuando es preguntado, responde que la mente permanece clara y distendida, o transparente y brillante, o profundamente luminosa, es que tiene una clase de certeza, pero que es incapaz de expresarla. Observando su propia mente, si dice que no hay en ella la menor objetivación, es que ha hecho un reconocimiento verdadero. Si dice que la experiencia permanece no focalizada, habrá que instruirle par que pase de una comprensión mental a una experiencia que no sea conceptual. Lo que hace falta, es mostrarle la necesidad de un reconocimiento que venga de la experiencia personal y no solamente de una comprensión intelectual.  

 También hay que decirle que no se enrole en una multitud de procesos analíticos, sino que se enfoque en lo esencial y que medite según las indicaciones del Lama. Debe continuar meditando hasta que surjan experiencias y realizaciones. Una vez producidas éstas, se le darán las instrucciones esenciales.  

 No es cierto que sea necesario enseñar de una vez por todas, todos los aspectos de éstas instrucciones de reconocimiento. Las instrucciones deben darse de modo progresivo según los signos de reconocimiento del discípulo, según lo que surja y la manera en que surja.  

 

[1] Shiné y Lhaktong son etapas (que corresponden al cuarto y quinto de los Once puntos en que meditar). Este tipo de meditadores alcanzan las etapas superiores sin pasar necesariamente por  experiencias de Shiné y de Lhaktong.. así pues, progresan de una manera ilógica.

[2] Juego: significa aquí alternancia, transformación, sucesión de los estados momentáneos de la misma mente.

[3] Una vez que se ha llegado a una certeza en cuanto a la inexistencia intrínseca de la esencia de la mente (que no se le ha descubierto ni forma ni color que la puedan calificar, ni lugar de aparición, etc...), ya no es necesario permanecer en una búsqueda diferencial. Eso podría llegar a ser un juego intelectual que perjudicase la meditación.

 

Por el Venerable Lama Guendun Rimponche