LAS
TRES PRINCIPALES ESCUELAS EN EL BUDISMO
En el Budismo se muestra que nuestro estado mental
actual está condicionado por las acciones anteriores. Esto siempre
es así, independientemente del reino de existencia en el que uno
nace. Las diferentes clases de existencia ocurren como resultado de la
infalible ley de causa y efecto.
La mente es el origen de todas las acciones. El comportamiento individual
se basa en los pensamientos y creencias.
El samsara, que es el estado de sufrimiento perpetuo, continuará
manifestándose siempre y cuando la mente esté condicionada
por la ignorancia. Éste es el estado real de la cuestión;
y esto es así no sólo por que Buda Shakyamuni lo dijera
.
Las enseñanzas budistas son métodos para salir de la ignorancia.
Teniendo en cuenta que la ignorancia es simplemente un estado mental,
la práctica budista es siempre un proceso mental que intenta alcanzar
un estado de claridad mental (iluminación). Hay dos fases: estudiar
y contemplar las cosas en su verdadera realidad, y, cultivar la comprensión
resultante para que la percepción que se tiene de dicha realidad
sea precisa.
El nombre tibetano de Buda, 'Sang-gye ', ilustra este planteamiento. 'Sang'
significa despertar, es decir, despertar del sueño de la ignorancia.
Este despertar es como el sol que dispersa la oscuridad. 'Gye' se refiere
a las cualidades de la iluminación que se revelan y liberan para
manifestar que la ignorancia ha desaparecido. Esto es como cuando una
flor florece, desplegando toda su belleza.
Buda impartió tres niveles de enseñanzas que se denominan
los Tres Vehículos o los Tres Yanas. El nivel apropiado para cada
individuo depende de su comprensión.

Estas tres escuelas principales tienen diferentes metas y maneras de presentar
la realidad.
En la primera escuela, la Shravakayana,
las dos principales líneas de pensamiento son la Vaibashika y la
Sautrantika. Ambas enseñan que la causa de la existencia condicionada
es la creencia ignorante de que el individuo es una entidad permanente
y duradera.
Para superar esta noción equivocada, se estudian las enseñanzas
que explican que, 'el-self' carece de esencia, es decir, que es algo insustancial,
e irreal. Una vez alcanzada una comprensión profunda de esta nueva
manera de entender la realidad, el individuo se familiariza hasta tal
punto con ella, que se convierte en una parte íntegra de sí
mismo. Esta realización se corresponde el estado de un Arhat del
Shravakayana, y es el más elevado que puede lograrse desde este
planteamiento.
La segunda escuela, la Pratyekabuddhayana,
va más allá. Señala también que, al igual
que el individuo, todos los fenómenos, todas las cosas, no son
entidades verdaderamente existentes, sino ilusorias como las imágenes
de un sueño. Lo mismo que en el Shravakayana, hay dos fases de
desarrollo: el análisis intelectual, y a continuación, el
cultivo de una nueva manera de percibir la realidad. De este modo se logra
la plena realización de este segundo planteamiento.
Los practicantes contemplan las doce fases del proceso de la ocurrencia
dependiente en su proceso hacia el despertar, el conocimiento básico,
las acciones y el karma que éstas conllevan, las pautas habituales
del inconsciente, y así sucesivamente. También contemplan
estas fases en el orden inverso: empezando con la muerte, el envejecimiento,
el nacimiento, y así sucesivamente. La meta de este planteamiento
es lograr el estado de un Arhat del Pratyekabuddhayana. Este estado supone
la realización plena de la vacuidad individual, así como
una realización parcial de la vacuidad de los fenómenos
exteriores.

La tercera escuela, la escuela Mahayana,
habla de la compasión hacia todos los seres sintientes y de la
vacuidad individual y de todos los fenómenos. Enseña que
la práctica de los diez paramitas se basa en el conocimiento de
la percepción cabal de la insubstancialidad de los fenómenos.
La indivisibilidad entre la compasión y la vacuidad es la enseñanza
principal en esta tradición. La cuestión es que la compasión
empuja a trabajar por el bienestar de los demás y la percepción
de la vacuidad permite hacerlo de una forma iluminada. Tal percepción
de la vacuidad lleva a la realización de la verdadera naturaleza
de la mente que, según el Mahayana, es la unión del conocimiento
y de la vacuidad, libres de las limitaciones de la mente conceptual.
En este planteamiento, como en los dos anteriores, la práctica
empieza con un proceso de aprendizaje, en el que la correcta comprensión
se convierte en base del desarrollo personal. El practicante hace un esfuerzo
para beneficiar a los demás, desde la comprensión de que
cualquier hecho carece de realidad y es ilusorio. Cuando la práctica
se basa en esta comprensión, el practicante no tendrá expectativas
o esperanzas de recibir un premio por ello.
El conocimiento del punto de vista del Mahayana en todos sus aspectos,
es la base para cultivar los estados mentales que permitirán gradualmente
alcanzar el estado de Buda, la iluminación, la visión profunda
de lo que son las cosas en realidad, es decir, la visión de que
los fenómenos carecen de una esencia o sustancia real.
Tal vacuidad no es un mero vacío. Más bien, es lo que permite
que se manifiesten las cualidades del despertar de los tres kayas.
Ésta es una breve exposición de los Tres Vehículos,
que incluyen todas las enseñanzas del Buda. Cualquiera que desee
seguir el camino budista tiene que estudiar detalladamente las enseñanzas
y a continuación ponerlas en práctica. Buda dijo que él
podía mostrar el camino, pero la iluminación sólo
se podía alcanzar con el trabajo personal.
Publicado en el Knowledge in Action, Volumen 3, 1994. (Una
revista del Karmapa International Buddhist Institute (KIBI)
en Nueva Delhi, India).


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