LAS CUALIFICACIONES DE UN AUTÉNTICO MAESTRO BUDISTA


Al ser las enseñanzas de Buda extremadamente profundas y vastas, es tremendamente difícil llegar a ser un auténtico maestro cualificado. Ser genuinamente competente requiere el logro de un nivel de comprensión que aprehenda la esencia de la mente iluminada en su integridad, y que esté completamente libre de cualquier suposición errónea. Tal individuo es sumamente raro. Sin embargo, hay muchos maestros bien formados que han logrado un dominio intelectual impresionante de los principios generales de la tradición budista, siendo muy hábiles a la hora de instruir a estudiantes en un modo completamente académico.

De hecho, la formación de un erudito es bastante rigurosa, debido en parte al gran volumen de material que debe asimilar. En la tradición budista tibetana, hay una enorme colección de comentarios expuestos en los sutras, los tantras, y otros puntos de vista derivados de las enseñanzas de Buda. Las escrituras de Nagarjuna, Asanga, y de otros grandes sabios y seres realizados se tradujeron hace siglos del Sánscrito y fueron llevadas al Tíbet, donde han sido, a su vez, objeto de reflexión por parte de innumerables filósofos tibetanos. La tradición ha sufrido una continua evolución, y en el mismo sentido los diferentes aspectos de la enseñanza han sido debatidos, criticados y revisados con el fin de clarificar las distintas teorías. Las instituciones budistas de más alto nivel (Tib. Shedras) que representan las grandes tradiciones del budismo tibetano tienen ciertas áreas de estudio en común, como, por ejemplo, la visión de Madyamaka que es considerada el nivel superior de pensamiento dentro de la tradición del Mahayana-sutra y a través de la cuál se adquiere la comprensión definitiva de la visión última conocida como Pramana (Tib. Tsema). Pramana es la investigación a través del debate y análisis, de diferentes escuelas de pensamiento acerca de la naturaleza de la mente ligada al conocimiento último de los fenómenos. El sutra de Prajna Paramita (la perfección de la sabiduría de los sutras) descubre el camino sistemático de la iluminación según la tradición Bodhisattva. El Abhidharma Kosha es un análisis detallado del Sravaka y Pratyeka, vehículos de Buda, que juntos constituyen la tradición Theravada. El Vinaya (la disciplina); estudia la filosofía tántrica.

                                                             

Conforme uno profundiza más en estos temas, más extensas y complejas se vuelven las explicaciones. Se necesitan, al menos, entre quince y veinte años de estudio para la comprensión de estas enseñanzas. Hay, además, también, temas complementarios como el Sánscrito, la astrología, y la lingüística (que incluye gramática, poesía y literatura).

Actualmente, aquellos que estudian en un Shedra, le dedican, normalmente, de doce a catorce años de su vida. Cuando terminan exitosamente sus estudios, reciben un título que indica su nivel de cualificación. Su estudio es intelectual y la superación del curso indica un conocimiento extenso de la materia. Sin embargo, debe recordarse que no hay ninguna garantía de que los graduados hayan comprendido las enseñanzas profundamente. El verdadero conocimiento va más allá de la mera recopilación de información.

Además de esto, si se dedican años adicionales de estudio, es posible que el estudiante pueda alcanzar un punto donde no quede ninguna duda acerca del significado de toda la serie de textos y escrituras, y donde se logre la certeza de los distintos puntos de vista filosóficos expuestos. A través de un completo examen el estudiante ha resuelto cada discrepancia, y ninguna cuestión es incontrovertible para él. Para una persona así no hay ningún libro que le pueda enseñar más, y una vez alcanzado este excelente nivel de logro académico un estudiante puede, finalmente escribir tratados él mismo.

En Tíbet, era una tarea sumamente seria escribir un tratado filosófico. Si un gran estudioso tenía una sólida base en literatura y en el debate, le estaba permitido escribir sobre cualquier asunto, como por ejemplo, acerca de las principales cuestiones filosóficas mencionadas anteriormente. Pero antes tenía que estar preparado para defenderse en un debate público. Era necesaria una gran erudición porque los defectos de razonamiento que el autor no pudiera clarificar eran causa justificada para refutar su exposición y causa de una gran humillación. Sin embargo, si la exposición era aceptada como valida por grandes eruditos, supondría el respeto y el renombre del autor. A esos grandes eruditos se les llamó "Khenpos" en las tradiciones Kagyupa, Sakyapa y Nyingmapa, y "Geshes" en la tradición Gelugpa. El estatus más alto que uno podía lograr se daba cuando escribían un tratado que resistía el desafío de múltiples refutaciones y minuciosos exámenes. Como resultado de esto, en India y Tíbet prevaleció un alto nivel filosófico.

                                                       

Aunque es difícil lograr el estatus académico, sólo un Maestro muy cualificado en la meditación es capaz de guiar a los estudiantes eficazmente, y esto es un logro admirable. El auténtico propósito del camino budista es obtener la Budeidad, el estado de un Ser iluminado. Este logro depende absolutamente de la experiencia de la meditación. Aunque uno haya memorizado miles de libros, si no logra el conocimiento que Buda realizó, entonces no puede decirse que esas enseñanzas le lleven a uno al despertar.

Para conducir a un estudiante a través del camino de la meditación, el Maestro debe tener un conocimiento exhaustivo sobre cada aspecto de la meditación, y haberla practicado en profundidad. Las experiencias y dificultades surgidas en la práctica de la meditación permiten al Maestro tener la visión precisa de la naturaleza de los problemas particulares de cada estudiante. Estas habilidades no pueden aprenderse a través de un conocimiento teórico. Es solo a través de la propia experiencia, como cada uno aprende a ver si se ha obtenido el fruto de una práctica particular, y en caso negativo, uno aprende a desarrollarlo. Además, cada estudiante tiene unas aptitudes únicas y unas debilidades propias, y por consiguiente requiere una guía personalizada. Claramente, sólo los meditadores con una alta realización son capaces de guiar a otros en la meditación.

Un ejemplo del valor de este tipo de entrenamiento se muestra en la relación que existió entre el yogui Milarepa y su discípulo, Gampopa. Durante el periodo en el que Gampopa estaba siendo guiado bajo la dirección de Milarepa, un día perdió la vista mientras meditaba en una cueva y se quedó completamente ciego. Se arrastró con sus manos y rodillas hasta la cueva de Milarepa y le informó del grave problema que le había surgido. Tenia miedo. Milarepa le contestó que no debía preocuparse, que lo ocurrido no era ni bueno ni malo. Mlrarepa le diagnosticó inmediatamente la causa, informando a Gampopa que su cinta de meditación estaba demasiado apretada, creando una tensión excesiva.

                                                         

En otra ocasión, Gampopa estaba en un retiro solitario meditando cuando de repente se perturbó por la aparición de mil Budas en el espacio sobre su cabeza. Se apresuró a ir al encuentro de Milarepa y agitadamente le informó que había logrado en su práctica un gran fruto. Milarepa serenamente le contestó, "si aprietas con los dedos los ojos verás dos soles que, al igual que tu visión, son simplemente una ilusión. No es una señal ni positiva ni negativa. Así simplemente concéntrate en la meditación y no te apegues a las visiones". Al comprender Gampopa en su totalidad la importancia de la declaración de su Maestro, la visión menguó.

Fue la inmensa comprensión de Milarepa la que le permitió aconsejar a Gampopa correctamente. Un erudito podría haber investigado a través de varios libros, concluyendo en el primer caso que, quizás, Gampopa debía acudir a un médico, y en el segundo caso que la visión era verdaderamente un gran acontecimiento, animándolo en su caso a que intentara tener más visiones.

Actualmente hay muchos maestros de meditación en el mundo pero la mayoría son conocedores sólo de los primeros estadios de la meditación, siendo solo principiantes. Uno no puede decir que todos los maestros de meditación sean inexpertos, pero frecuentemente parece ser el caso. Pueden tener la capacidad de enseñar los primeros niveles de la práctica de la meditación, pero les falta experiencia en los niveles avanzados. Esto abarca por igual a los eruditos de estatus eminente y a los de estatus humilde, si no tienen una experiencia extensa y directa de los niveles más altos del conocimiento meditativo. Muchos intelectuales, todavía relativamente inexpertos en la meditación, sirven al propósito de poder disertar e instruir a las personas sobre las verdades del budismo. En cualquier caso, cuando se compara a un Maestro de Meditación con un estudioso erudito, este último siempre será inferior. Una mezcla de estas cualidades parecería ser óptima sino no fuera por el tiempo que conllevan. El dominio del conocimiento teórico requiere años y años de estudio. El maestro de meditación, por su parte, adquiere el dominio de la experiencia de la meditación a través de las diferentes fases de pacificación y visión profunda de la meditación. En la tradición Kagyu, el nivel más avanzado es conocido como Mahamudra.

Uno debe considerar el verdadero objetivo de la práctica budista, que es nada menos que alcanzar la iluminación. Considerando el método más apropiado para alcanzar el resultado, que es la realización absoluta de un Buda, Milarepa declaró que el maestro apropiado, las instrucciones apropiadas, la práctica apropiada y las condiciones apropiadas se combinan para producir el resultado apropiado. Esto se refiriere al progreso exitoso a través de las diferentes etapas, desde el inicio hasta el resultado final. Desde esta perspectiva, el maestro apropiado es una condición esencial. Si uno está esforzándose en ser un erudito, ciertamente su maestro debe ser, un erudito. Si uno está esforzándose en lograr la iluminación, su maestro debe ser un maestro de meditación cualificado.

La mayor recomendación que yo hago, en estos tiempos que vivimos, a los budistas es obtener una base firme de entendimiento teórico del camino budista, para después enfocarse tanto como sea posible hacia la práctica de la auténtica meditación, bajo una guía competente. La competencia, en este caso, no se obtiene por las habilidades de leer Sánscrito o inglés, o la posesión de un Khenpo o el grado de Geshe; se adquiere por la experiencia y la realización de la meditación.


Publicado en el articulo "Conocimiento en la Acción", Volumen 1 Número 1, 1992, del periódico del Karmapa del Instituto budista Internacional (KIBI)