UN CAMBIO DE EXPRESIÓN


 

El texto está basado en un tratado de cómo diferenciar la consciencia ordinaria y la consciencia original, escrito por Rangjung Dorje, el tercer Karmapa. Contiene los
puntos principales para trabajar con la mente tanto cuando esta nublada por la
ignorancia, como cuando está completamente consciente.


LA MENTE, LA RAÍZ DE LA CONFUSIÓN


¿Quién creó el mundo? ¿De dónde proviene la vida? ¿Cuál es la causa del sufrimiento? ¿Cómo podemos superarlo y ser felices?. Las personas inteligentes se han preguntado a sí mismas tales cosas desde los albores de la humanidad. A lo largo de la historia, grandes pensadores han logrado obtener un cierto grado de conocimiento sobre la naturaleza de la realidad. Por otra parte, hace 2.500 años, el Buda Shakyamuni dió a conocer sus enseñanzas acerca de la verdadera naturaleza de las cosas. A continuación trataremos de analizar las aportaciones de diferentes escuelas de pensamiento.

                                         


PENSAMIENTO NO BUDISTA


El enfoque no teista


De las trescientas sesenta posiciones filosóficas no budistas que podían localizarse en la India, elegiremos la escuela de pensamiento Samkhya, que mantenía que el mundo era parte de un ser creador. El mundo resultaba ser la creación de un Principio, resultante de un equilibrio entre felicidad, sufrimiento y neutralidad, y caracterizado por cinco cualidades a saber: ser permanente, único, no ser materia inanimada, ser invisible y tener una capacidad no obstaculizable de producir emanaciones de sí mismo.

Este Principio es la causa del mundo; el mundo mismo es el comportamiento o funcionamiento del Principio. El mundo, por lo tanto es parte del Principio y no externo a él. La escuela Samkhya es un modelo representativo del tipo de filosofías que abogan por una concepción del mundo entendido como una parte del creador y no como algo diferenciado del mismo.

Otro concepto que manejan es el de “yo”, entendido como la entidad que experimenta el mundo, estando claramente diferenciado del Principio. Algunas de las cualidades que se le atribuyen son: que existe sólo un yo para todos los seres vivos; que es como un espejo de dos caras en el que una de ellas mira hacia fuera y recibe el reflejo de las formas emanadas por el Principio. El yo toma esas formas como reales, cae bajo su influencia, es distraído por ellas y termina siendo engañado. Las emanaciones enviadas por el Principio llevan al yo a un estado de confusión y sufrimiento. Por consiguiente, el Principio es dañino para el ser, y no es compasivo con él.

                                        


Por lo tanto al estudiante Samkhya debe mantener la atención interna y permanecer sin dejarse distraer por las manifestaciones del engañoso Principio. Sólo de este modo los engaños del principio serán infructuosos. Por tanto, la práctica principal de esa escuela es la meditación en modo muy similar a la práctica budista. La mente apartada de las distracciones del mundo externo se vuelve pacífica y estable.
Ese estado de felicidad se describe como el resultado de la "vergüenza" del principio. Pero el resultado de esta pacificación va más allá del propio estudiante pues a un tiempo que se pacifica su mente el propio Principio es inducido a reabsorber el mundo previamente emanado, y de esta forma el yo es liberado del engaño.


El estilo de vida Samkhya, en consonancia con su práctica meditativa, esta diseñado para reducir y finalmente eliminar la influencia del Principio. Permanecer en el apego es caer bajo el poder del funcionamiento del Principio; por lo tanto, la práctica del no apego es el método de liberación. El estudiante Samkhya vivirá apenas sin comida ni bebida, y con poca o nada de ropa. A menudo se les conoce como "los desnudos", y suelen carecer de residencia permanente.

La filosofía Samkhya está aquejada de cierta inconsistencia en sus argumentaciones. Para empezar debe ser aceptada con fe ciega. Además, al hilo de sus planteamientos surgen muchas cuestiones que quedan sin resolver. Por ejemplo: "¿De dónde proviene el Principio? ¿Por qué hay un solo yo o entidad para todos los seres vivos?, si ese es el caso ¿cómo es que cuando un individuo se libera, no se libera también el ser completo, es decir todos los seres vivos?" y algunas cuantas cosas más por el estilo. Pero a pesar de esas objeciones, la Samkhya era la mejor de las visiones no budistas existentes en la época del Buda Sakyamuni, ¿por qué?, porque reconocía que mientras el yo está bajo el dominio de las distracciónes, no hay posibilidad de liberarse, y que el método para lograrlo es meditar de modo que la mente se involucre menos en el mundo externo. En resumen, respecto al conocimiento de la mente, los Samkhyas habían alcanzado una mayor comprensión que las otras escuelas filosóficas de la India en aquel entonces.

                                            


Creencias teístas


Las creencias teístas mantienen que el mundo es el resultado de la acción de un dios creador. En la India proliferan creencias de este tipo. Analicemos, por ejemplo, las creencias y prácticas de los adoradores de Ishvara. Se dice que Ishvara posee ocho características: es único, constante, en movimiento, divino, merecedor de respeto, puro, creador, libre e independiente. Por ello se afirma que es un ser supremo.

El mundo por él creado no es parte de su ser o funcionamiento, como en el caso del sistema Samkhya: su creación se mantiene alejada de si mismo, aunque tiene influencia sobre ella. Tiene el poder de enviar al cielo o al paraíso a aquellos que lo satisfacen y hacen su voluntad, y de enviar al infierno a todos los que le desobedecen o desagradan. Los principios prácticos de los Ishvaritas consisten en hacer sacrificios de fuego y otras ofrendas para agradar a su dios, meditando en las formas visualizadas de Ishvara y realizando varias prácticas yógicas.

Al igual que en la filosofía Samkhya, la creencia Ishvarita tiene que ser aceptada con fe ciega, dejando muchas preguntas sin responder. La mayor debilidad de este tipo de filosofías es que no pueden explicar de dónde viene el creador mismo. Además, las características atribuidas al creador, presentan ciertos problemas para ser asumidas. Por ejemplo: se dice que es constante y al mismo tiempo en movimiento,
pero esa son dos características mutuamente excluyentes, ya que el movimiento implica cambio; su pureza se describe como la "quintaesencia de la gentileza amorosa y la compasión", pero tiene el poder de enviar al infierno a los seres que le desagradan, cosa que no parece muy congruente con la citada pureza. Esas son sólo algunas de las objeciones que pueden surgir, y las mismas dudas aplican a otras visiones dependientes de un dios creador.

Tanto la escuela Samkhya y las escuelas que creen en un dios creador resultan insuficientes al no ver que la raíz de la existencia cíclica y su miseria reside en el aferramiento al concepto de yo o ego. Al no comprender esto, estas escuelas son incapaces de eliminar el sufrimiento, incluso a pesar de utilizar algunos métodos similares al budismo como la meditación o la visualización de divinidades.

                                         


Algo similar puede suceder en el Budismo Tántrico. Involucrarse en prácticas de visualización sin reconocer que la forma visualizada es al mismo tiempo vacía de algún ser o existencia real esta cometiendo el mismo error que un practicante teísta.

En el tantra la fase creativa de la visualización debe ser siempre asociada con la fase de disolución, es decir, que siempre debe estar basada en una
comprensión de la vacuidad, o perfección de la sabiduría. El meditador que no ha comprendido el aspecto central del vacío y que medita en la fase creativa, esta practicando como un Ishvarita. En su trabajo el Bodhicaryavatara Shantideva dice que si uno no reconoce la madre Prajnaparamita (la vacuidad de la perfección de la sabiduría), todas las prácticas tántricas producirán el mismo resultado que los puntos de vista teístas.


El punto de vista nihilista


Es una creencia que rechaza todos los puntos de vista que hacen referencia a la causalidad en el mundo.
Sus practicantes dicen: "el sol sale, los ríos fluyen de la montaña, los guisantes son redondos, las espinas son afiladas, el ojo de la pluma del pavo real es bello. Las cosas del mundo no son hechas por nadie, ocurren naturalmente por sí mismas". Se rechazan, por tanto, las nociones de causa y efecto y de futuras vidas, y es por lo tanto completamente amoral, ya que se considera que tanto las acciones buenas como las malas no tienen ninguna consecuencia.


Ese punto de vista es el menos inteligente de todos, y puede ser refutado fácilmente, observando el trabajo de la ley de causa y efecto alrededor de nosotros. Si no existiera tal ley, todo sería completamente arbitrario. Uno sembraría trigo y obtendría cebada, los humanos podrían dar a luz animales, etc. Como esto no es así, el punto central de esta filosofía, la negación de la relación causa-efecto es rebatible sin
dificultad.

Todos los puntos de vista considerados hasta ahora han sido no budistas y comparten la incapacidad de resolver el sufrimiento, por el simple hecho de desconocer dónde radica su causa.

                                       


PENSAMIENTO BUDISTA


En contraste con las visiones anteriores, las diferentes escuelas de pensamiento budista reconocen que es la ignorancia y el aferramiento al ego lo que causa y perpetúa la existencia cíclica y el sufrimiento.

Entre las cuatro principales escuelas de pensamiento budista hay ciertas diferencias. Aunque todas proporcionan los medios para alcanzar la liberación, sólo las denominadas superiores son las que tienen como propósito llevar a sus estudiantes a la perfecta Budeidad, completa en todos sus aspectos.


Los Vaibhasikas


Comencemos nuestro examen con una revisión de la visión vaibashika. Esta escuela enseña que todas las formas burdas que encontramos son reales sólo en un sentido relativo. Su realidad definitiva se constituye de partículas indivisibles o átomos de los diferentes elementos de los cuales están compuestos: tierra, agua, fuego, aire y espacio. Esas partículas existen pero no son producto de una creación.

                                           

Así como la realidad definitiva de las formas del mundo externo es la partícula, la realidad definitiva de la mente misma es el "momento mental", el "átomo mental", un instante indivisible de consciencia. Esos momentos mentales son reales, pero la duración de la mente no es real. La mente del pasado se ha ido, la mente del futuro aún no ha llegado, así que lo único que puede ser considerado existente es el
momento presente de la mente. La aparente continuidad de la mente no es sino la suma de una serie de momentos mentales. Por lo tanto el fenómeno de la mente, y las formas burdas del mundo externo, son solo relativamente reales. Su realidad definitiva son las partículas indivisibles.

Todas las escuelas budistas coinciden en reconocer que el sufrimiento es fruto de una errónea comprensión de la relación entre la mente que conoce y los objetos de los cuales tiene conocimiento. La mente confundida se aferra a la idea de su propia identidad que la separa de los objetos que percibe, considerándolos reales. Esa separación implica que cuando un objeto es juzgado por la mente como "bello", entonces el apego ha surgido, y cuando el objeto es juzgado como "desagradable" se produce un sentimiento de aversión. Siguiendo a esas dos reacciones, de aferramiento o alejamiento del objeto, la mente confundida se aflige por las emociones, y sus acciones están sujetas a la ley de causa y efecto,
resultando de todo ello el sufrimiento.

Las diferencias entre las escuelas surgen en relación a la visión que cada una tiene de la naturaleza exacta de la conexión entre la mente y los objetos. La escuela Vaibhasika sostiene que hay un contacto directo entre la conciencia de los órganos sensoriales y sus objetos, sin ningún intermediario involucrado.

La próxima escuela que analizaremos, la Sautrantika refuta esto.

                                        


Los Sautrantikas


Según la escuela Sautrantika, no es posible que se dé un contacto directo entre la mente y las partículas del mundo externo. La mente es clara como un cristal y consciente. El mundo material esta muerto e inanimado. Esta diferencia en su naturaleza hace que sea imposible para la mente reconocer algo que no
sea similar a sí misma. Por lo tanto debe haber algún otro proceso que permita el conocimiento del mundo externo diferente del contacto directo con los objetos.
Los Sautrantikas afirman la existencia de una imagen producida por el objeto como una expresión natural de su existencia que puede ser captada por la mente, porque es de su misma naturaleza. Así, el objeto es real y existe, pero permanecería oculto a la mente de no ser por la emanación mental que produce. La mente toma esa imagen mental como real, y eso constituye el proceso descrito anteriormente que culmina en sufrimiento. Nótese que no es el objeto mismo el que causa sufrimiento, sino el aferramiento de la mente a la realidad dada, a la imagen mental que el objeto produce.

Tanto la visión Vaibhasika como la Sautrantika pueden llevar al discípulo al estado de Arhat. Mediante el análisis meticuloso del pensamiento de la mente y el cuerpo como un "Yo". El discípulo es liberado del aferramiento al ego mediante la comprensión de que todo en lo que está basado su idea del "Yo" puede
ser reducido a partículas físicas o mentales impersonales, ninguna de las cuales puede justificar la existencia del "Yo" que el tanto aprecia. Esa realización del no-ego le permite al discípulo desvestirse de sus emociones aflictivas y alcanzar el estado de Arhat.

A este proceso analítico los Sautrantikas le añaden su comprensión de que el cuerpo al cual están tan apegados no es ni siquiera el cuerpo real compuesto de partículas sino su imagen mental. Un argumento más para no considerarlo real e identificarlo como un "Yo". Ambas escuelas practican la meditación para
calmar y estabilizar la mente para desde allí cristalizar su examen analítico.
Debido a que ambas escuelas creen en la realidad definitiva de las partículas que construyen la mente y la materia, están obligados a sostener que después de que todos los seres alcancen la iluminación, el mundo externo, sin vida continuará existiendo. Esta conclusión es lo que impide alcanzar la perfecta budeidad ya que desde el punto de vista de las enseñanzas de la perfecta sabiduría, es precisamente tal visión la que causa un velo sutil que nubla la omnisciencia. Sin embargo, una vez que el discípulo alcanza el estado de Arhat su mente ya no está nublada por las emociones, puede entonces sumergirse en una contemplación inagotable, en la cual se da cuenta de su error y ajusta la visión para limpiar los velos
finales descubriendo la completa iluminación.

¿Por qué el Buda enseñó las visiones mantenidas en estas dos escuelas, si de hecho ninguna partícula existe, ya sea material o mental, para construir las cosas del mundo material o mental? La razón es que tales enseñanzas son indispensables para aquellas personas que no están capacitadas para aceptar la
no realidad del mundo externo. La teoría de las partículas, a pesar de su limitación, es capaz de liberarlo de sus emociones perturbadoras y garantizarle el estado de Arhat. Entre tanto, la expansión de su espíritu le colocará en condiciones para poder aceptar la verdad sobre los objetos del mundo externo y progresar gradualmente hacia la completa budeidad.

                                          


La visión Mahayana


Para aquellos capaces de alcanzar directamente la completa iluminación el Buda enseñó la verdad completa sobre la mente y el mundo material. Lo que hace surgir los diferentes mundos con los diversos seres que los habitan es la falta de conciencia que tiene la mente sobre su propia naturaleza. A causa de
tal ignorancia, la mente concibe el mundo exterior como separado de sí misma. Muy por el contrario, el mundo es realmente la proyección propia de la mente. Por lo tanto no es algo que existe como parte de su ser creador, ni es externo a su creador ni una combinación de ambos factores y tampoco es libre toda causa.

Si fuera parte del ser creador, este ya existiría y no habría necesidad de llevarlo a la existencia una segunda vez. Si fuera externo al creador también tendría que existir previamente para poder ser definido como externo a un creador pre-existente. ¿Cómo puede haber un objeto sin haber previamente un "Yo"?

Decir que el mundo surgió de una combinación de ambos factores es cometer ambos errores al mismo tiempo. Y en cuanto a la no causalidad ya hemos establecido que puede ser descartada obviamente, ya que podemos ver con nuestros propios ojos que los padres producen niños, como el trigo surge de la
semilla, sus causas, etc.

Entonces, ¿Qué es el mundo? El Buda enseñó que esta hecho de relaciones interdependientes. Una cosa esta basada en otra, que a su vez es dependiente de algo mas. Nada puede calificarse como verdaderamente existente, porque para que algo exista debe ser un fenómeno autocontenido e independiente. No hay por lo tanto una causa del mundo, porque no hay existencia en sí misma.

                                      


Tomemos el ejemplo de una casa: no hay casa que exista independientemente del piso, techo, paredes, etc. Aún esas mismas partes no existen independientemente de sus propios componentes. Ni siquiera la más pequeña partícula posible existe independientemente de sus diferentes partes, no hay mente existente independientemente de sus momentos mentales. Relativamente hablando, la casa , las paredes, el átomo, la mente, todas tienen la misma realidad, pero un examen detallado y cercano revela que ninguno de ellos es independiente de sus partes; por lo tanto están vacíos de realidad verdadera en sí mismos.

Podemos considerar, por lo tanto, dos tipos de realidades: la verdad relativa que parece estar allí, y la verdad absoluta que es lo que realmente está allí. Esas dos verdades o realidades ni son una, ni son lo mismo, porque si así fuera, observar una implicaría observar la otra, lo cual no es el caso. De hecho, podemos ser ignorantes acerca de la realidad última de los objetos aún cuando observemos su realidad
relativa.

No es correcto afirmar que la realidad relativa sea falsa, porque su apariencia es genuina, en el mismo modo que el reflejo de un espejo o la ilusión de un mago están allí ciertamente. Sin embargo, también sería equivocado decir que la realidad relativa es verdadera pues al no poseer una esencia verdadera en si misma, está "vacía" de significado desde el punto de vista de la realidad definitiva.

La comprensión de cómo surge el mundo de la mente puede hacerse mediante dos aproximaciones. Se puede lograr una comprensión directa, mediante la meditación u otras prácticas que permitan reducir lo suficiente la ignorancia y ayudar a que la mente se haga consciente de su propia naturaleza y funcionamiento. Lograr esto no depende del lama, sino enteramente de los esfuerzos del discípulo. Otra comprensión de tipo inferior, aunque esencial para aquellos cuyo comprensión directa esta nublada por la ignorancia, es la que emerge de la deducción lógica y el razonamiento válido. Escuchando explicaciones y argumentos y reflexionando sobre ellos, uno puede deducir que el mundo surge de la mente. Este proceso se asemeja a cuando nos observarnos en un espejo y somos capaces de decir si somos bellos o no. En realidad no estamos observando el verdadero rostro sino su reflejo, pero a pesar de ello podemos llegar a una conclusión. Del mismo modo al vislumbrar el humo podemos deducir la presencia del fuego aún sin verlo directamente. Este tipo de comprensión indirecta es suficiente para comenzar, y va estableciendo las bases para una comprensión mayor a través de la meditación.

                                         


La manifestación: realización de la mente


En el acto de conocer hay dos elementos: el conocedor, que es la mente interior, y lo conocido que es el objeto del cual la mente tiene conocimiento. Los objetos ejercen sus efectos sobre la mente. Y por lo tanto se da una conexión evidente entre ambos.

Los objetos hermosos generan apego, los objetos desagradables producen aversión y los objetos neutrales indiferencia. Por lo tanto los objetos y la mente tienen la misma naturaleza esencial, hay una relación causal entre ambos, como la conexión que existe entre el humo y el fuego.

Los sautrantikas sostienen que para que la mente conozca algo es necesario que el objeto sea de la misma naturaleza de la mente. Si los objetos fueran materiales en sustancia, ¿cómo podrían ser conocidos por la mente? La mente es inmaterial y sin forma. Su esencia no puede ser descrita en términos de forma, color o lo que sea. Por el contrario, la esencia de un fenómeno material es bastante definible y se puede hablar de su forma, dimensiones y color. Dada la completa diferencia en la esencia de ambos, material e inmaterial, cualquier contacto entre ambos sería descartado. La cognición visual nunca podría relacionarse con la forma, la cognición auditiva nunca podría captar el sonido, etc. En definitiva no sería posible una relación causal. Siendo totalmente extraños en su naturaleza, ¿cómo pueden los objetos materiales existir como resultado de la mente?,o ¿cómo puede la mente ser
producida por objetos materiales?

Afirmar que los objetos son mente, parece la conclusión más razonable, en cuyo caso se eliminan los problemas. De este modo la mente puede tener conocimiento de los objetos porque están hechos de mente y la mente puede dar origen a la mente. Tomemos el ejemplo de un sueño: si uno sueña con un caballo, uno puede percibir el caballo porque está hecho por la mente, es producido por la mente y tiene
la misma naturaleza. De la misma forma, todos los diferentes objetos y el conocimiento sensorial que alimenta los procesos mentales están compuestos de mente.

                                      


Además, la teoría de un mundo material compuesto por partículas indivisibles es insostenible. Si entendemos que un átomo es la partícula más pequeña posible, y por tanto indivisible. Veamos que ocurre en el acto de observar un vaso. El vaso es una forma que se presenta a si misma a la facultad visual y es como tal forma reconocida (pero aún no como un vaso) por la facultad visual, y entonces es transmitida como un dharma, algo que puede ser conocido por la facultad mental. Una vez registrada, la mente comienza un proceso de discriminación para poder conceptualizar el objeto de conocimiento. En base a las experiencias pasadas, la mente puede reconocer que la imagen obtenida no es por ejemplo una copa o una cuchara sino un vaso. La etiqueta apropiada es aplicada, y la imagen transmitida es reconocida por la mente como un vaso.

La facultad mental y su cognición tienen el rol de conceptualizar objetos y percibirlos como distintos.

También realiza una evaluación del objeto, juzgándolo como placentero, desagradable o neutro, lo que produce la reacción correspondiente de acercamiento o alejamiento del objeto.

El conocimiento perteneciente a los cinco sentidos no tiene nada que ver con las conceptualizaciones, puesto que sólo son conscientes de formas, sonidos, olores, sabores y sensaciones táctiles. La conceptualización de la facultad mental es por lo tanto la responsable del mundo a nuestro alrededor. Por ejemplo si el atractivo de una tigresa formara parte de su propia naturaleza, resultaría atractiva no sólo para el tigre macho, sino para el hombre y cualquier otro tipo de animal. Dado que no es este el caso podemos concluir que el atractivo no es debido a ella, sino que surge como parte de las conceptualizaciones de la facultad mental del tigre.

De todo esto se concluye que el mundo que nos rodea es el resultado de la actividad conceptualizadora de la mente.


Extracto del Libro: Change of Expression. Working with the emotions.

(Cambio de Expresión, El trabajo con las emociones)

Publicado por Editions Dzambala; Buddhism Today. ol 8. 2000.